La crisis de confianza volvió a aumentar ayer en las bolsas mundiales, que acentuaron su caída de los últimos días, para acercarse a los niveles alcanzador justo después de los atentados del 11 de septiembre.
Una vez más bastó una cifra estadounidense un poco peor de lo previsto, la de la producción industrial, para que las bolsas europeas se derrumbaran.
La producción industrial de Estados Unidos progresó del 0.2% en mayo con respecto a abril, cuando el mercado preveía un aumento del 0.3%.
Las bolsas, muy nerviosas debido a la crisis persistente del sector tecnológico y de las sospechas sobre las cuentas de numerosas grandes empresas después del escándalo Enron, reaccionaron inmediatamente.