La tasa de desempleo en Estados Unidos aumentó una décima en septiembre, hasta el 4, 7%, el nivel más alto desde julio del 2006, a pesar de que las empresas crearon 110.000 nuevos puestos de trabajo el mes pasado.
La entrada de cientos de miles de estadounidenses en el mercado laboral explicaría el ligero repunte en el desempleo.
Las cifras divulgadas ayer por el Departamento de Trabajo revelan que la primera economía mundial creó 89.000 nuevos puestos de trabajo en agosto, muy por encima de la pérdida neta de 4.000 puestos estimada inicialmente.
El gobierno también revisó al alza la cifra de julio, un mes en el que se crearon 93.000 nuevas posiciones y no 68.000 como se había calculado previamente.
Además, septiembre fue el mes en que se generaron más plazas laborales desde mayo pasado. El dato superó las previsiones del consenso de analistas que esperaban 100.000 nuevas posiciones.
El registro de desempleo se situó en línea con las expectativas.
Los expertos esperan que la tasa de desempleo aumente hasta el 5% para finales de año, un dato relativamente bajo desde el punto de vista histórico.
Por lo demás, los datos publicados ayer sugieren, en opinión de los observadores, que la peor crisis inmobiliaria de los últimos 16 años ha frenado, pero no descarrilado, la locomotora económica estadounidense.