La demanda de la madera destinada a la producción de energía aumenta de manera estable y los expertos del sector creen que esta tendencia se reforzará con la decisión de algunos países industrializados de privilegiar fuentes de energía renovables y limpias frente a la nuclear.
Así lo revela la revista anual del mercado de productos forestales de la Comisión Económica de la ONU para Europa (UNECE), que indica que el consumo de productos forestales en general en las regiones de Norteamérica, Europa y los países del antiguo bloque soviético subió un 5.6% el año pasado.
El giro dado por ciertos países europeos en materia energética tras el accidente nuclear de Fukushima -como el anuncio de Alemania de que abandonará totalmente la energía atómica para 2022-, pero también el aumento del precio del petróleo y del carbón, han impulsado fuertemente el mercado de la madera.
Esta materia prima es reconocida como una fuente de energía renovable y neutra desde el punto de vista de las emisiones de dióxido de carbono.
Pero el crecimiento más marcado ha sido el experimentado en los últimos años por los "pellets" de madera (serrín compactado y que presenta un factor de combustión máximo), utilizados para la generación de electricidad, según la publicación divulgada.
De una capacidad de producción de 9 millones de toneladas a nivel mundial -la mitad en Europa- se pasó a los 16 millones de toneladas el año pasado, dos millones menos que la capacidad total calculada. Se estima que este año la producción alcanzará los 20 millones de toneladas y que el aumento anual del consumo será del orden del 11% hasta el año 2020. Esta tendencia, resulta inquietante para algunos sectores.