Los panameños han encontrado la manera de sobrevivir a la recesión económica por la que atraviesa el país. Al finalizar el año pasado se otorgaron unas 14,043 licencias comerciales, lo que marca la apertura de pequeños negocios y la generación de empleos informales.
La mayoría de los permisos se concedieron para la instalación de negocios tipo B, los cuales se han reservado, de acuerdo a la legislación panameña, para los nacionales como: ferreterías, refresquerías, fondas, abarroterías y carnicerías.
Estas estadísticas continúan su línea ascendente, ya que, según la directora General de Comercio Interior, Itzel Lombardo, en enero de este año, en el área metropolitana se concedieron 136 licencias y 518 registros, al atenderse unas 52 solicitudes diarias, lo que agilizó el proceso para legalizar los negocios.
Este aumento , conforme a las estadísticas que maneja la Dirección, contribuyó a generar 7,380 empleos, lo que sirvió como respuesta a los miles de panameños que se han quedado sin empleo en el último año, por el cierre o reestructuración de las empresas o corporaciones donde laboraban.
Lombardo indicó que el aumento en la expedición de licencias muestra que la mentalidad ha cambiado. Sólo en enero los registros comerciales e industriales arrojaron la cifra de 654 nuevos negocios con respecto a diciembre del año pasado en donde tuvieron un aproximado de 400 nuevos negocios.
" Esto tiene una explicación; las personas que han sido despedidas han recibido sus correspondientes liquidaciones y las han convertido en capital semilla para establecer sus propios negocios", dijo Lombardo.
Esto, según la funcionaria, obedece a la necesidad de conseguir una modo de subsistencia, al encontrarse ante las dos alternativas : quedar sin empleo o arriesgarse y tener su propio negocio.
Este registro comercial tiene un costo de 10 balboas mientras que las licencias tienen un valor de 25 dólares para personas naturales y para personas jurídicas 50 dólares.