La iniciativa egipcia de romper con la tradición y nombrar tres candidatos para el puesto de director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) aumenta la presión sobre Europa en un proceso que parece cada vez más reñido.
Los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea (UE) se reunen este fin de semana en Dublín, donde pasarán revista a los candidatos de esta región para la máxima jefatura del FMI.
Tradicionalmente dicho cargo ha correspondido a un europeo, mientras que la presidencia de su institución gemela, el Banco Mundial, queda en manos estadounidenses.
Pero este "pacto entre caballeros" entre los accionistas más poderosos de las instituciones están cada vez más en entredicho por aquellos ajenos a él.
Shakour Shaalan, el director para Egipto del FMI, tomó la iniciativa y nombró a tres candidatos con amplia experiencia laboral dentro del Fondo: el estadounidense de origen zambio Stanley Fischer, el británico Andrew Crockett y el egipcio francés Mohamed El Erian.
Fischer fue "número dos" de la institución multilateral de crédito antes de llegar al grupo bancario Citibank.
Crockett, uno de los directores ejecutivos del Banco de Inglaterra, trabajó en el Fondo entre 1972 y 1989, y Mohamed El Erian trabaja en fondos de inversión.
Shaalan, que representa a Egipto y a otra docena de naciones, es considerado el líder del Grupo de los Once dentro del FMI, que representan a un centenar de países en desarrollo y que han pedido una selección del cargo con mayor transparencia y apertura.
El Grupo de los Once, con el respaldo de Suiza, Rusia y Australia, demanda que el proceso de selección tenga como base la idoneidad del candidato y su familiaridad con el funcionamiento del Fondo.