Las emisiones de gases de efecto invernadero de la minería chilena aumentaron un 48% entre 2004 y 2008, pese a que en ese período la extracción de cobre, el principal producto de exportación del país, cayó un 2%, según el informe de un organismo estatal.
Estos datos aparecen en el estudio "Consumo de energía y emisiones de gases de efecto invernadero de la minería del cobre chileno 2008", elaborado por la ingeniera Sara Pimentel, de la Comisión Chilena del Cobre.
Este incremento de las emisiones se debe a que la reducción del flujo de gas procedente de Argentina desde 2004 obligó a aumentar la generación eléctrica basada en combustibles fósiles, a lo que se suma una baja en las leyes del mineral.
Al disminuir la concentración de cobre en el material extraído, se necesitó invertir más energía para obtener la misma cantidad del metal rojo, en concreto, ese consumo aumentó un 8% entre 2006 y 2008.
Cada tonelada de cobre fino que se produce en la actualidad en Chile genera 3,8 toneladas de gases de efecto invernadero.
Del total de emisiones que produce este sector, un 24% son consecuencia de trabajos mineros, mientras que el 76% restante corresponde a emisiones indirectas, relacionadas con la producción de energía.
En Chile, la matriz del Sistema Interconectado del Norte Grande (SING), está compuesta casi en su totalidad por centrales termoeléctricas, que usan petróleo o carbón.