El Royal Bank of Scotland (RBS), entidad que pertenece en un 70% al Estado británico, anunció ayer que despedirá a 2.300 trabajadores para "reestructurar el negocio".
RBS ya anunció 3.000 despidos en octubre pasado y recientemente informó de que espera pérdidas en 2008 que oscilarán entre 7.000 y 8.000 millones de libras (entre $10.270 y $11.735 millones).
Los puestos de trabajo se recortarán de los puestos administrativos del banco en todo el país, en una medida que, según manifestó el director ejecutivo del RBS, Alan Dickinson, es esencial para "garantizar que podremos operar con la mayor eficacia posible, especialmente en las actuales circunstancias económicas". La dirección de RBS añadió que espera mantener los despidos.