Durante los tres primeros meses de este año en Panamá la importación de bienes de consumo fue de un 50%, lo que hace al país cada vez más dependiente de la producción foránea.
Por su parte, las importaciones en general se mantuvieron en un 30%, de acuerdo con las cifras oficiales.
Para la Comisión Económica para América latina (CEPAL), tanto la mayor demanda de bienes primarios proveniente de las grandes economías emergentes, entre ellos alimentos, metales y petróleo, como la depreciación del dólar se han traducido en alzas de precios.
En promedio simple, el alza en la región fue de un 6,4% a un 8,4% en 2007 y a un 11,3% en mayo de 2008.
Mientras, en Panamá en julio pasado el costo de la vida subió a 9,6%.
Ahora, asegura la CEPAL, la desaceleración de las economías desarrolladas podría llevar a una reducción de la demanda de bienes primarios, por lo que no se descarta una baja de sus precios internacionales.
De acuerdo con estimaciones de este organismo internacional, desde principios de 2006, y sobre todo desde 2007, el aumento de los índices de precios al consumidor de los alimentos se ha acelerado en la mayoría de las economías de la región, con un ritmo anual que oscila entre un 7% y un 30% en los distintos países y un promedio cercano al 16%.
Esta situación tiene un claro impacto distributivo regresivo. Se advierte que el aumento de los precios de los alimentos castiga especialmente a quienes destinan una mayor proporción de su ingreso a adquirirlos.
Cuanto menor es el ingreso de que dispone una familia, mayor es el porcentaje que destina a comprar los alimentos básicos para cubrir sus requerimientos nutricionales.
Por lo tanto, si los precios de los alimentos básicos se elevan más que los de otros bienes, los economistas indican que los más pobres son quienes percibirán un mayor deterioro relativo de sus ingresos en términos reales.
En consecuencia, dice la Comisión Económica para América Latina, estamos frente a un hecho que no solo tiene un claro sesgo de inequidad, sino que también provoca un aumento del porcentaje de indigentes (personas en situación de pobreza extrema) y pobres en los países de la región.