El economista Joseph Stiglitz, Premio Nobel del 2001 advirtió que si en el futuro hay aumentos de la inflación en Colombia, no se puede caer en la tentación de aumentar las tasas de interés. Este fue como un consejo al oído del Banco de la República, que ante una inflación de 6.9 % en el 2002 que desbordó su meta, en enero pasado subió en un punto sus tasas de interés de intervención del mercado, que teme que el Emisor continúe con esta política si los precios siguen en alza y se aborte la incipiente reactivación de la economía.
Stiglitz, quien participó en el seminario Hacia una economía sostenible: conflicto y posconflicto en Colombia, organizado por la Fundación Agenda Colombia, Compensar y el diario Portafolio, insistió en que si bien un programa de estabilización es necesario, tiene que haber una clara estrategia de crecimiento económico para no desembocar en una recesión.
222 El Banco de la República se empeñó en sostener la banda cambiaria y elevó sus tasas de interés a niveles superiores al 60%
El ahora acérrimo contradictor del Fondo Monetario Internacional (FMI) y quien durante varios años fue el número dos de este organismo, destacó que en las reuniones sostenidas en Bogotá con académicos, investigadores y formadores de opinión pública, en las que también participaron algunos miembros del Gobierno, hubo coincidencia general en que el llamado Consenso de Washington ya no es operativo.
Dicho Consenso privilegia los programas de ajuste (fiscal, tributario, cambiario) y ha inspirado las políticas del FMI, pero, agregó, no son suficientes para lograr incrementos en el Producto Interno Bruto (PIB). Incluso, en muchas ocasiones su aplicación ha detenido el crecimiento.
En 1998, el Banco de la República se empeñó en sostener la banda cambiaria para darle estabilidad al dólar y para esto elevó sus tasas de interés a niveles superiores al 60 %, lo que llevó a que la economía se desplomara 4.3% en 1999, la primera recesión en la historia colombiana.
El Nobel de Economía del 2001 dijo que con sus interlocutores en Bogotá coincidió en que, comparadas con las de las décadas del 60 y 70, las aspiraciones colombianas de crecimiento económico se han reducido, hay serios problemas de pobreza y que el Gobierno puede actuar para impulsar una mayor actividad económica.