Muy brillantes detrás de las vidrieras, miles de autos esperan coquetamente en Venezuela seducir a un comprador. Pero muchos podrían quedar huérfanos. La estrepitosa caída de 9.0 % de la economía de la nación petrolera en el 2002 y su casi segura profundización en el 2003 amenazan con derrumbar aún más la venta local de autos nuevos, que cedió 40.7% el año pasado por una depreciación de 46 % de la moneda local, el bolívar, una inflación de 31% y altas tasas de interés.
Y es que los pronósticos de representantes del sector automotriz apuntan a que en el 2003 las ventas se desplomarían en 30% por la recesión y la falta de dólares, como consecuencia de un férreo control de cambio que ha dejado seco de dólares al país desde hace más de 50 días y que ha detenido a su economía dependiente de las importaciones.