La cumbre semestral del Mercosur concluyó en la capital argentina con un pronunciamiento que cuestiona el sistema financiero internacional, algunos avances en materia comercial y el compromiso de reactivar la integración con México, la economía más importante de América Latina.
La cita de Buenos Aires se celebró en momentos en que Argentina sufre una severa crisis económica cuyos coletazos afectaron al resto de la región, sobre todo a Uruguay, mientras que Brasil sufre por inestabilidad y turbulencias en sus mercados.
Este aspecto no fue pasado por alto por los presidentes del bloque suramericano y los de sus socios Chile y Bolivia, quienes el viernes expresaron su "preocupación" por el comportamiento del sistema económico y financiero internacional, al que acusaron de haber contribuido a la inestabilidad de la región. Los jefes de Estado comprometieron todos sus esfuerzos "para superar la situación económica y financiera adversa" en el Cono Sur americano e hicieron un llamamiento a la comunidad internacional "para establecer mecanismos que coadyuven a este objetivo".
Según indicó el presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, las situaciones financieras de cada país son "específicas" y, por lo tanto, "no es necesario una coalición para negociar" con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Los presidentes del Mercosur expresaron su solidaridad ante la inédita crisis que vive Argentina y llamaron a consolidar al mayor bloque de América Latina, al que consideraron una "alianza estratégica que trasciende los inconvenientes coyunturales" que enfrenta la región.
En este contexto, los mandatarios se comprometieron a avanzar en el cumplimiento de los objetivos marcados en el momento de la creación del bloque (en 1991), a fin de lograr el "progreso económico y el bienestar social de los pueblos".
Avance en la integración del Mercosur y México
Los jefes de Estado comprometieron todos sus esfuerzos para superar la situación económica y financiera adversa en el Cono Sur.