La reunión, que concluye este jueves, proyecta la segunda etapa del Programa de Fortalecimiento y Modernización de la Gestión Económica y Fiscal de la Dirección General de Aduanas.
Entre los tópicos que se trataron en esta jornada de trabajo, están los procesos y procedimientos, el recurso humano, la tecnología y sistemas, la infraestructura y equipamiento, la imagen corporativa y las relaciones institucionales, entre otra gran variedad de temas.
Ambos equipos de trabajo, dieron forma al Plan Operativo Anual (POA) 2008, como plataforma inicial que viabilice la estrategia de desarrollo institucional, con el objeto de facilitar aún más el comercio internacional y fortalecer los controles de entrada y salida de mercaderías de nuestro país.
Antes de tratar las fuentes de riesgo, es necesario dar una definición operacional de riesgo que permita evaluar cuantitativamente las respuestas en materia de política a riesgos determinados.
Lamentablemente, sostiene el BID, esto no es tan fácil como parece.
En mercados financieros eficientes, la medida más natural de riesgo soberano (entendido aquí como la probabilidad de que el emisor no cumpla con los términos del contrato de deuda) es el rendimiento de los instrumentos de deuda en un mercado secundario de operación continua.
Sin embargo, esta medida presenta desventajas desde un punto de vista práctico y conceptual.
El problema conceptual, afirma el Banco Interamericano de Desarrollo, consiste en que se remite a una definición estrecha de riesgo que coincide sólo parcialmente con el riesgo de la deuda soberana.
La gestión de la deuda debe sopesar los costos de los instrumentos favorecidos por los mercados frente a las ganancias que trae aparejada una estructura de deuda más resistente que proteja al país contra la necesidad de ajustes fiscales en épocas de estrechez económica.
Otra posible fuente de riesgo es la jurisdicción donde se emiten los bonos.
Esta puede influir sobre el riesgo de endeudamiento soberano.