La inflación subyacente de Estados Unidos, que excluye los precios más volátiles de la alimentación y la energía, aumentó en enero un 0.2%, el registro más alto desde octubre del 2009, pero aun así es una cifra modesta.
El consenso de analistas había pronosticado que la inflación subyacente sería del 0.1% en enero, igual que en diciembre.
El repunte de enero obedeció, sobre todo, a incrementos en el precio de artículos como la ropa y las tarifas de avión.
Pese al ligero incremento, el panorama inflacionario es todavía benigno y las últimas cifras de peticiones semanales de subsidio por desempleo publicadas ayer sugieren que la recuperación laboral será gradual, lo que restringirá la presión al alza sobre los salarios.
El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, dijo que “la inflación del país sigue siendo baja, lo que garantizará que los niveles extraordinariamente bajos de los tipos de interés se prolonguen durante un buen tiempo”.