El intento de Brasil de apuntalar los bancos chicos puede terminar por dirigir financiamiento a las subsidiarias locales de compañías internacionales, dijeron personas familiarizadas con el tema.
Las reglas que entrarán en vigor el 24 de febrero permiten que los grandes bancos brasileños usen parte de sus exigencias de reservas del banco central para comprar crédito y bonos de entidades crediticias que tengan menos de 2200 millones de reales ($1100 millones) de capital.
De los 30,000 millones de reales inyectados en el sistema financiero, solo el 10% podría ir a parar a bancos locales, dijeron las personas, que pidieron que no se revelara su identidad porque se trata de una cuestión privada.
Las mayores entidades crediticias de Brasil podrán seguir evitando los riesgos crediticios de sus rivales menores por medio de la utilización de los fondos liberados para la compra de bonos de subsidiarias de compañías internacionales, que también tienen un capital inferior a los 2200 millones de reales, dijeron las personas.
El objetivo es que las nuevas reglas constituyan un salvavidas para los bancos chicos, que enfrentan un endurecimiento de la financiación desde que el fondo de depósito de Brasil intervino para facilitar el rescate del Banco Panamericano SA en 2010.
Las víctimas han comprendido al Banco Morada SA de Río de Janeiro, cuya liquidación fue dispuesta por el banco central el año pasado luego de que la compañía no cumpliera con las exigencias de capital.
Al mismo tiempo, la presidenta Dilma Rousseff trata de expandir el crédito a los efectos de reanimar el crecimiento económico, que se estancó en el tercer trimestre.
“La crisis internacional, así como los casos de Panamericano y Morada, han contraído el mercado de carteras de crédito, lo que ha puesto a esos bancos en una situación difícil”, dijo Roberto Padovani, economista jefe de la firma de operaciones Votorantim Corretora SA en Sao Paulo.
Entre las compañías que cumplieron con la exigencia de 2200 millones de reales de capital a partir de septiembre se encuentran las filiales brasileñas de Bank of America Corp. y Goldman Sachs Group Inc., en los Estados Unidos; los alemanes Volkswagen Bank y Mercedes-Benz Bank AG.