Una inversión de 4.5 millones de dólares requiere el proyecto “Estudios Comparativos de la biología reproductiva y del ciclo vital temprano de dos especies de atún (aleta amarilla y aleta azul del Pacífico) para el manejo sostenible de estos recursos”.
El proyecto fue firmado entre la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) y la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP).
Tendrá una duración de cinco años y será realizado en el Laboratorio de Achotines de la Comisión Interamericana del Atún Tropical (Ciat).
Ikuo Mizuki, embajador de Japón en Panamá, explicó que este es un proyecto de vanguardia que marcará una época para la actividad pesquera.
Explicó que en Japón, el atún ha sido consumido como alimento desde hace muchos años, no solamente se come como sushi o sashimi, sino que su carne se vende como producto enlatado.
Panamá exporta anualmente más de 30 mil toneladas de atún congelado y atún fresco o refrigerado.
La ARAP informó que Panamá intentará terminar el ciclo reproductivo del atún aleta amarilla por ser una especie de mayor comercialización.
Añade que están incursionando en la tecnología para la reproducción como lo realizan con las granjas de engorde y a futuro con proyectos dedicados a crear en cautiverios corvinas y pargo.
Estas iniciativas surgen para poblar los mares afectados, según la entidad, ya que al ser productos tan codiciados se presentan sobreexplotación.