Standard & Poors (S&P) rebajó ayer las calificaciones que concede a la deuda soberana de Argentina debido a la creciente preocupación que le suscita "el deterioro en el ambiente político y económico" del país, así como su impacto en la fiscalidad.
"Se espera que en 2009 la tasa de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) se reduzca fuertemente respecto del 6% esperado para 2008, dada una combinación de alteraciones negativas tanto externas como internas", explicó la agencia estadounidense de calificación en un comunicado.
Concretamente, S&P redujo de B a B- la calificación de la deuda de largo plazo en moneda local y extranjera de Argentina, y de B a C la de corto plazo, mientras que mantuvo estable su previsión de tendencia futura.
Asimismo, rebajó la evaluación de transferencia y convertibilidad a B+ desde BB- y mantuvo la calificación de riesgo de recuperación en cuatro sobre las emisiones de bonos del país.
Respecto a los factores externos que la agencia cree que mermarán el crecimiento económico argentino destaca el debilitamiento de la economía mundial.
Ese debilitamiento "afectará negativamente sobre los precios de las materias primas agrícolas, cuyas exportaciones contribuyen a la solidez de las cuentas fiscales y externas", aseguró S&P.
En el ámbito interno, señaló que "la sorpresiva iniciativa de transferir nuevamente al Estado el sistema privado de pensiones ha sacudido al mercado financiero local e impactado en el nivel de confianza general".
Para la agencia de calificación, la introducción de la reforma del sistema de jubilaciones incrementa el riesgo de polarización política en un momento de "mayores incertidumbres y expectativas en deterioro".
La capacidad del Gobierno de manejar esos desafíos durante el próximo año y medio requerirá, a su juicio, un fuerte compromiso.