El Salvador exportó en octubre pasado un total de 17, 501 quintales de café (de 45.45 kilos cada uno), por un valor de 1.51 millones de dólares, lo cual significó una drástica bajada respecto al mismo mes de 2004.
El estatal Consejo Salvadoreño del Café (CSC) informó que las ventas al exterior en el mes pasado, experimentaron un descenso del 72.6%o respecto al volumen y un 66% en comparación con las exportaciones de octubre de 2004.
Los empresarios debatieron su papel como parte "indispensable en la reducción de la pobreza" bajo el lema "Haciendo realidad los beneficios de la democracia mediante la creación de empleo".
"¡Oh patria tan pequeña que cabe toda entera
debajo de la sombra de nuestro pabellón:"
La segunda, tiene dos versiones, y a mi juicio, de la primera versión emerge un mensaje de mayor valor, que el que se desprende de la segunda versión. Al decir Miró en su primera versión,
"quizá fuiste tan chica para que yo pudiera
llevarte por doquiera dentro del corazón",
se puede deducir que no sólo expresa amor por la patria, expresa también orgullo nacional. Llevar la patria "por doquiera" es rechazar la ilegitimidad de su patria y resaltar lo orgulloso que está de su patria, una patria tan legítima como las demás.
Todos los mensajes captados en este análisis del contenido del poema "Patria", de Ricardo Miró, tienen un denominador común, identificado con un propósito: el fortalecimiento de una conciencia patriótica que motivara a los panameños, sobre todo a los de su tiempo histórico, afianzar su identidad nacional.
¡Oh Patria tan pequeña, tendida sobre un istmo
donde es el mar más verde y es más vibrante el sol,
en mí resuena toda tu música, lo mismo
que el mar en la pequeña celda del caracol!
Revuelvo la mirada y a veces siento espanto
cuando no veo el camino que a ti me ha tomar!
Quizá nunca supiera que te quería tanto
si el Hado no dispone que atravesara el mar!
La Patria es el recuerdo. Pedazos de la vida
envueltos en jirones de amor o de dolor;
la palma rumorosa, la música sabida,
el huerto ya sin flores, sin hojas, sin verdor.
La Patria son los viejos senderos retorcidos
que el pie, desde la infancia, sin tregua recorrió,
en donde son los árboles antiguos conocidos
que al paso nos conversan de un tiempo que pasó.
En vez de estas soberbias torres con áurea flecha,
en donde un sol cansado se viene a desmayar,
dejadme el viejo tronco donde escribí una fecha,
donde he robado un beso, donde aprendí a soñar.
¡Oh, mis vetustas torres queridas y lejanas;
yo siento las nostalgias de vuestro repicar!
He visto muchas torres, oí muchas campanas,
pero ninguna supo, torres mías lejanas!,
cantar como vosotras, cantar y sollozar.
La Patria es el recuerdo. Pedazos de la vida
envueltos en jirones de amor o de dolor;
la palma rumorosa, la música sabida,
el huerto ya sin flores, sin hojas, sin verdor.
¡Oh Patria tan pequeña que cabes toda entera
debajo de la sombra de nuestro pabellón:
quizás fuiste tan chica para que yo pudiera
llevarte toda entera dentro del corazón!