Un puñado de personas se ha sacudido la nieve y entrado a la concesionaria Bilia de Estocolmo. Son muchas menos que los relucientes Volvo, Ford y Renault que allí se exhiben. No están ansiosas por concretar una compra.
“Los clientes titubean más y el proceso de venta lleva más tiempo”, dijo Arne Ericsson, subjefe regional de Bilia Personbilar AB, la mayor cadena de concesionarias de la región nórdica, añadiendo que las órdenes de compra comenzaron a decaer a mediados de noviembre del 2011.
Las ventas europeas de autos se reducirán alrededor de un 4% a aproximadamente 13 millones de vehículos en 2012 respecto de la estimación de 13.5 millones para este año, según pronostica PricewaterhouseCoopers.
Esta sería la quinta caída consecutiva desde el máximo de 16 millones de automóviles alcanzado en 2007.