La reducción de la proyección de crecimiento de EU supone una nueva mala noticia para el gobierno del presidente mexicano, Vicente Fox, que apostaba a la reactivación de su estratégico socio del norte para hacer crecer la economía al 3% este año y crear 300.000 puestos de trabajo formales.
Horas después de que la Reserva Federal estadounidense anunció la reducción en 0,75 puntos del pronóstico de crecimiento en su país para 2003, para situarlo en entre 2.50 y 2.75 puntos porcentuales, el secretario de Hacienda de México aceptó el martes por primera vez lo previsto meses atrás por analistas.
"Respecto al crecimiento cada vez se ve más difícil alcanzar lo que consideramos que era una proyección (un crecimiento del 3%), y pues es algo que vamos que tener que seguir evaluando a lo largo del año", dijo Francisco Gil.
"Ya se sabía que no creceríamos al 3%. El problema es que el gobierno no lo había reconocido oficialmente", dijo a la AFP Abraham Aparicio, investigador de la Universidad Autónoma de México (UNAM).
Con él coincidió Jonathan Heath, investigador del Latin Forum, quien enfatizó: "todos los analistas de México sabemos que creceremos en un 2.1%, si bien nos va". Aparicio consideró que lo más grave es que Gil haya aceptado tácitamente el fallido pronóstico "después de que Estados Unidos hiciera una declaración similar".
"Lo que se vio es una clara dependencia: hasta que EU no da un paso no lo hacemos nosotros, tal parece que no hay una autonomía ni siquiera para hacer una declaración", reclamó Aparicio.
El vicepresidente del Banco Mundial, Nicholas Stern, también criticó la dependencia de México de su vecino del norte, durante una visita relámpago que hizo a la capital azteca.
"La recuperación de la economía estadounidense sí puede ayudar a México en cierta forma; pero México no puede en ningún caso apoyarse en el crecimiento de aquella nación para lograr tasas de crecimiento de entre 5 y 6% que son las que debería buscar", dijo Stern, quien previó que la economía mexicana crecerá sólo 2%.