Un día como hoy, hace tres años, las esperanzas, sueños e ilusiones de más de 700 panameños y extranjeros se vieron frustrados, cuando de manera sorpresiva y repentina se enteraron que los ahorros que habían forjado a través de décadas de esfuerzos pendían de un hilo.
¿El motivo? El Banco Agro-Industrial y Comercial de Panamá (Banaico), en el cual mantenían sus cuentas, le solicitaba a la Comisión Bancaria Nacional, por medio de su presidente, Manuel Salvador Morales, que interviniera la entidad a consecuencia de una precipitada e imprevisible falta de liquidez.
El colapso de Banaico, que se mantiene como una mancha negra en la casi impecable hoja de servicios del Centro Bancario Internacional de Panamá, suscitó fuertes cuestionamientos sobre la forma en que la Comisión Bancaria realizaba sus labores de fiscalización.
Los principales acusados de la pérdida de unos B/.120 millones de los depositantes de Banaico fueron sus exdirectivos, Manuel Salvador Morales, Maritza de Mattaden y Bruno Bemporad, quienes actualmente se encuentran en libertad bajo una medida cautelar.
Una vez la Comisión Bancaria, ahora Superintendencia Bancaria, tomara cartas en el asunto y se descartara el reflotamiento del banco, el caso pasó al Juzgado IV Civil, a cargo del juez Ulises Calvo, tal como lo determinaba el decreto 238 de 1970, que dictaba los pasos a seguir para la liquidación de una entidad bancaria.
La primera opción para tratar de recuperar parte del dinero de los depositantes provino del Banco del Istmo, que fundamentalmente quería comprar una cartera con bienes selectivos de sus clientes a un 50%, lo que fue rechazado por los cuentahabientes, quienes lo consideraron denigrante.
Posteriormente, en enero de 1998, el liquidador José Agustín Castillo anunció que la empresa Contratistas, Ingenieros y Arquitectos, S.A. (CONSISA), había ofrecido comprar la entidad bancaria por B/.40 millones, lo que cubriría en 100% el pago de los depositantes locales, haciendo pensar a muchos que se pondría fin a esta sonada liquidación.
Sin embargo, después de dos prórrogas, la oferta de CONSISA fue descartada, ya que la compañía tuvo serios problemas para transferir los B/.40 millones hacia Panamá, por medio de un banco en Nueva York y otro en Europa.
Finalmente, en septiembre de 1998, Fernando Núñez Fábrega, que es cuentahabiente de Banaico, propuso un ambicioso plan, que después se conocería como "Plan Filete" que pretendía buscar una liquidación más ágil a corto plazo.
De acuerdo a Núñez Fábrega el "Plan Filete" permitiría pagarle a los cuentahabientes la mitad de los fondos durante los primeros 30 días y el resto, a más tardar, a finales de diciembre, no obstante, pasaron los días, las semanas y los meses y nadie recibió ni un centavo.
Pero, ¿por qué fracasó el "Plan Filete"? A tres años del cierre de Banaico, el propio Fernando Núñez Fábrega lo explicó, no sin antes advertir que "cuando a él se le entregó este muerto, ya se encontraba totalmente putrefacto".
HABLA NUÑEZ FABREGA
Según Núñez Fábrega, uno de los aspectos que más le sorprendió en la liquidación de Banaico es que si a él se le contrató como un experto, pensó que el juez Ulises Calvo, que no es conocedor de la materia financiera, lo acompañaría a discutir todo lo referente a la liquidación.
Sin embargo, para su sorpresa, Calvo jamás se quiso reunir con él, "como si lo fuera a morder", decisión que al final será una de las causas que influirá notablemente para que el dinero de la liquidación no alcance para cubrir el 100% de las cuentas de los depositantes.
Cuando hice mi plan, dijo Núñez Fábrega, contabilice activos por B/.36 millones, para pagar depósitos locales por B/.34 millones, lo que significa que todos los depositantes podrían recibir el 100% de su dinero y todavía sobrarían B/.2 millones.
"No obstante, a causa de la hermenéutica que se ha aplicado y la cual está muy distante de lo que yo hice, no habrá resultados satisfactorios".
El "Plan Filete" buscaba subdividir la liquidación en varias partes, sobre todo porque en la intervención y en las dos liquidaciones no se hicieron esfuerzos de cobro, por lo tanto, las personas que le debían a Banaico en ningún momento se sintieron presionadas para pagar.
Pese a esto, Núñez Fábrega advirtió que una de las primeras cosas que el juez Calvo cercenó fue la petición de que se contrataran tres abogados conocidos y expertos en la materia para que repasaran todo el plan, la cartera que se podía cobrar y procedieran a presionar a los deudores para que estuvieran dispuestos a pagar. "Lo más sorprendente es que esto se hace después de haber permitido que se pagara casi un millón de dólares en gastos de abogados".
Agregó, que además Calvo despidió a la licenciada Damaris Espinosa, que era la única abogada que quedaba en Banaico, "o sea que cuando ahí no se hacía nada se sacaban cheques para varios abogados de la localidad, ninguno de los cuales era conocido en su casa a la hora del almuerzo ni había ganado la cantidad de dinero que devengaron en la liquidación de Banaico".
Para Núñez Fábrega, la salida de Espinosa fue trascendental, porque a ella le correspondía en estos momentos realizar las sesiones y trámites legales, por lo cual a todas luces su despido fue incorrecto.
"Esto ha dejado a la liquidación y a los depositantes desprotegidos, ya que la representación de un abogado era fundamental en el debido ejercicio que debe tener un juez con los activos de otras personas", sostuvo.
MAS ANOMALIAS
Núñez Fábrega señaló que otra de las anomalías que se han dado en la liquidación es que no se pueden cambiar fincas, según el propio juez, a menos que el depósito se dé con un descuento.
A pesar de esto, dos fincas que se registraron en la liquidación con valor de B/.1 millón 600 mil, fueron cedidas contra depósitos por B/.1 millón 100 mil, creando automáticamente un faltante de B/.500 mil.
A Núñez Fábrega también lo sorprendió el hecho de que en el período en el que se estaba elaborando su plan, se le dijo que no se ejecutarían transacciones de ningún tipo, sin embargo, se vendió una casa que pertenecía a un exgerente de Banaico en B/.80 mil, cuando se había estimado que la propiedad costaba cerca de B/.170 mil.
"Todo esto fue creando huecos en los cálculos y con operaciones de este tipo nadie podrá jamás cuadrar las cuentas de Banaico".
Enfatizó que desde que los depositantes lo eligieron como su vocero, no se ha cansado de pedir un áudito independiente para que los activos que hay actualmente dentro de Banaico se comparen con los que existían el día del cierre y se mida la ejecutoria de la liquidación.
"Cuando inicié mi plan, comparé, junto con mi equipo de trabajo, las cifras presentadas por el primer interventor Herasmo Castro a la Procuraduría con las manejadas por el actual interventor José Agustín Castillo y existía un diferencial de B/.32 millones en la cartera de deudas y hasta el momento nadie ha podido explicarme a dónde fueron a parar", acotó.
Núñez Fábrega sostiene que si el plan original de reflotar el banco, que fue presentado a la Comisión Bancaria antes de que Banaico entrara en liquidación, se hubiera efectuado, "la entidad estaría viva, abierta y hoy los depositantes tendríamos nuestro dinero".
El abogado está dispuesto a mantener esta afirmación contra cualquier áudito o experto en la materia que quiera probar lo contrario, y a tres años del cierre de Banaico, precisó que "lo que habría que preguntarse es qué pasó con la liquidación y no qué sucedió antes de la intervención".
Recalcó que¿por qué a tres años de la intervención un Contador Público Autorizado (CPA) conocido no ha firmado un balance de situación de Banaico que tenga sentido? y lo único que se ha entregado hasta el momento son las cifras elaboradas por un contador que no es CPA y en las que hay enormes divergencias.
Núñez Fábrega puede prever que en la liquidación de Banaico se avecina un conflicto mucho más serio del que suscitó la intervención, ya que como no se hizo un pareo de las cuentas, se recortó el plan y se hizo lo que el juez Calvo dispuso, "el dinero no va a alcanzar".
"A tres años todavía falta mucho por hablar, porque los números no mienten, sino las personas que los manejan. Por lo tanto, cuando se termine de ejecutar la versión antojadiza de mi plan, no alcance el dinero y me vengan a hacer reclamos, mandaré a imprimir tarjetas que digan: Busco CPA honesto y capaz para que haga un áudito en Banaico", aclaró Núñez Fábrega.
Destacó que se ha enterado que el liquidador ha dicho últimamente que de Banaico sólo queda la cartera incobrable, lo que es una determinación muy peligrosa, debido a que nadie sabe quiénes son estos incobrables, y si una deuda cobrable que se vende a un 9% se coloca como una incobrable, el diferencial es muy alto.