Los futuros requisitos internacionales de solvencia a los bancos, conocidos como Basilea III, podrían llevar en un futuro no muy lejano, un par de años, a que las entidades financieras cobren a las empresas por los depósitos, según pronostican los expertos de Moody's.
Carlos Winzer, analista y vicepresidente de esta agencia de calificación, explicó que las exigencias regulatorias a los bancos "hace intuir" que algunos de esos costes suplementarios pasarán a los clientes, y entre otras cosas, los bancos terminarán por cobrar a las empresas por sus puntas de liquidez, o lo que es lo mismo, por sus depósitos.
Esto obligará a los tesoreros de las empresas a evaluar con cautela qué niveles de liquidez conviene mantener y cuáles le resultarían excesivamente onerosos.
La cuestión de fondo, apunta María Cabanyes, también analista y vicepresidenta de la agencia estadounidense, es que las enormes exigencias de capital impuestas a las entidades para mitigar en el futuro posibles crisis, se pusieron en marcha para evitar que fueran los contribuyentes los que pagaran las consecuencias.
Ese es el espíritu de la regulación que dio lugar a Basilea II y, posteriormente, a Basilea III, cuyas exigencias deben aplicarse en 2019 y que, casi con total seguridad, tendrá efectos no deseados en los costes.
Datos
- Winzer asegura que a las nuevas exigencias se sumarán previsiblemente otros elementos, como la subida de tipos de interés en la zona del euro, que tendrá que producirse tarde o temprano, o la reducción de las inyecciones de liquidez del Banco Central Europeo (BCE), que no son eternas.
- En noviembre está previsto que el Consejo de Estabilidad Financiera concrete cómo debe ser este enésimo colchón anticrisis.