Faltan nueve meses para que la norma más esperada por el sector de la banca que opera en el mercado panameño entre a regir.
Se trata del Acuerdo N.°4-2013, que establece la introducción de un nuevo modelo para la gestión del riesgo de crédito, la cual fue aprobada a finales del mes de mayo del presente año por la junta directiva de la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP).
Según un comunicado de la SBP, el modelo determina aspectos de tipo cualitativo y cuantitativo, lo cual permitirá fortalecer la gestión integral de los bancos para sus operaciones en materia de riesgo de crédito, y entrará a regir a partir del 30 de junio de 2014.
Sin embargo, en la plaza local, ya hay bancos que están listos para enfrentar este nuevo reto.
Por ejemplo, Rolando de León, vicepresidente de Operaciones y Tesorería de Metrobank, aseguró: “Nuestra entidad se encuentra lista para cumplir con los requerimientos de la nueva normativa”.
Explicó que el modelo de gestión de riesgo representa un reto y a la vez una oportunidad para los bancos de orientar sus recursos de forma más efectiva para ejercer un mejor control de los diferentes aspectos que afectan la gestión crediticia de un banco, como lo son la parte operativa, de mercado y de riesgo.
De esta forma se establecen mejores estrategias para mitigar los diferentes riesgos que afectan el negocio, expresó De León.
Esta norma obedece a los planteamientos establecidos en las reglas de adecuación del Comité de Basilea II, el cual tiene como objetivo propiciar la convergencia regulatoria hacia estándares más avanzados sobre medición y gestión de riesgos en la industria para salvaguardar el capital de los bancos.
Alberto Diamond, superintendente de bancos de Panamá, dijo que las cifras de la SBP muestran que el CBI refleja niveles saludables en cuanto al rango de capitalización, ya que se mantiene en un 16%, lo que afirma la calidad del capital primario de los bancos de la plaza local.
Esto significa que los bancos que reportan sus cifras en la SBP están cumpliendo con el índice mínimo requerido por la ley, que es de 8% de capitalización sobre su total de activos ponderados por riesgo.
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Al índice mínimo requerido por la ley se le conoce como el índice de adecuación de capital (IAC).
Objetivos
Julio Aguirre, vicepresidente sénior -oficial principal- de Cumplimiento Bladex, señaló que la banca actualmente ejecuta un plan con el objetivo de mitigar la pérdida de dinero que se haya desembolsado a través de créditos que no se logren cobrar y para estar preparado para cumplir con lo establecido en el acuerdo.
Esta norma que obedece a los planteamientos establecidos en las reglas de adecuación del Comité de Basilea II, el cual tiene como objetivo propiciar la convergencia regulatoria hacia estándares más avanzados sobre medición y gestión de los principales riesgos en la industria bancaria que opera en la plaza local.
Motivos
le preguntó a Aguirre ¿por qué es importante para un banco el riesgo del crédito?, y este respondió que para cualquiera entidad, es de importancia porque si los colaboradores no realizan un análisis prolijo y no cuantifican el riesgo de crédito, podrían perder dinero.
Para Luz María Salamina, gerente general de la Asociación Panameña de Crédito (APC), esta es la única manera de que los bancos soporten un riesgo de crédito otorgando un préstamo a un cliente, a través de tarjetas de crédito, préstamos personales, hipotecas, entre otros.
Según Salamina, la mayoría de las entidades bancarias establecen niveles de riesgo para otorgar préstamos y líneas de crédito que se alinean a sus políticas de riesgo a los niveles de agresividad de los accionistas.
Sustentó que los bancos asumen riesgo cuando otorgan un crédito y los prestatarios incumplen con el pago del financiamiento.
Pero este riesgo se ve reflejado en la reserva de los bancos, la cual depende del riesgo del crédito.
Explicó que mediante la actualización de un régimen de provisiones acorde con el estándar internacional, que incluye una tabla de ponderación para el cálculo de aprovisionamiento.
Otro de los conceptos es el de la provisión dinámica, la cual no puede ser mayor que el 2.5% ni menor que el 1.25% de los activos ponderados por riesgo correspondientes a las facilidades crediticias clasificadas en la categoría normal, agregó Salamina de la APC.