Aunque ya existen varios indicios de que la crisis financiera mundial está tocando fondo, los bancos que operan en la plaza panameña se mantienen cautelosos a la hora de otorgar un crédito.
Un ejemplo de la cautela es la constante disminución en el desembolso de préstamos nuevos, por ejemplo, en mayo de este año fueron por el orden de 1,049 millones de dólares, en junio ascendieron a 1,450 millones de dólares y en julio bajaron a 1,221 millones de dólares.
Los desembolsos de préstamos nuevos de enero a julio de este año suman 8,980 millones de dólares. Mientras, en julio de este año se concedieron 488 millones de dólares menos que a igual periodo del año pasado, cuando el total en créditos nuevos otorgados fue 1,709 millones de dólares.
En julio pasado las mayores bajas se registraron en créditos a las empresas financieras (-79.3%), industria (-53.6%), consumo personal (-25.0%), comercio (-24.6%), hipoteca (-9.3%) y ganadería (-5.2%), según datos de la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP).
En tanto, sectores como la agricultura y construcción tuvieron mejor suerte ese mes a la hora de obtener un crédito.
Medidas.
Sin duda, el campanazo de alerta que envío el inicio de la crisis en Estados Unidos y los tan de moda créditos “subprime”, han servido a la banca en Panamá para poner a prueba la posibilidad de respuesta del sistema ante los huracanes fsinancieros.
¿Cuál ha sido la respuesta del centro bancario panameño ante la crisis? Para el Fondo Monetario Internacional en el país se han hecho los cambios en el momento oportuno como la adopción de una nueva Ley Bancaria, un monitoreo de la liquidez de los bancos, la calidad de los activos y las prácticas de gestión de riesgos, así como la rápida acción sobre el Stanford Bank Panamá, S.A., ya vendido, la cual previno el contagio al resto del sistema.
Pero, no se puede obviar que de una u otra manera la crisis financiera ha obligado al sistema a replantearse las reglas a la hora de conceder un crédito, y los bancos han reconocido que están aplicando políticas más conservadoras y preferencia por liquidez del sistema bancario.
Y es que sostener la liquidez del sistema ha sido la tarea, y hasta el momento se ha logrado mantenerla por arriba de los límites establecidos del 30%, y al 22 de septiembre la misma era de 69.50%.
Los ajustes en el entorno crediticio se han visto directamente influenciados en la desaceleración económica que ha vivido el país, que no ha podido evitar resentir los efectos de la crisis económica en sectores tan sensitivos y necesitados de créditos como el comercio y servicios, sobretodo en la Zona Libre de Colón, también el agropecuario y el de las actividades inmobiliarias.
La banca se ha acoplado a la economía, en el caso del crédito al consumo sostienen que la capacidad de la misma de mantener empleos es clave para sostener la salud de la cartera, y aseguran que el ciclo económico deberá mantener puestos de trabajo, aunque la capacidad de absorción de nuevos empleos será menor que en años anteriores, lo que limitará la capacidad de expansión de la cartera de consumo.
También el menor dinamismo de la operación comercial en la Zona Libre de Colón y un uso mayor de inventarios en las operaciones comerciales minoristas inciden en una menor demanda de crédito comercial.
De acuerdo con la SBP, en el ámbito hipotecario se esperan menores desembolsos de los proyectos en cartera y cautela en aprobación de nuevos proyectos tendrán un impacto mayor a partir del próximo año.
Es cierto, el centro bancario panameño se mantiene saludable y los activos en base individual ascienden a julio a 63,346 millones de dólares, pero esto no debe significar dormirse, sino seguir trabajando hacia mantener la supervisión y el monitoreo que ayudan al equilibrio del sistema y a la corrección de posibles crisis en el sistema financiero panameño que ha demostrado solidez, mientras otros más grandes a nivel mundial reclaman por programas de rescate.