El argentino Banco Galicia salió a defenderse ayer de las acusaciones de que un canje de acciones entre éste y un nuevo grupo financiero es injusto para los inversores minoritarios, diciendo que es la única forma que tiene el banco para crecer.
Las familias que controlan el Galicia le propusieron en mayo a los accionistas canjear sus acciones por las de una nueva compañía llamada Grupo Financiero Galicia una medida que permitirá a la institución -- el banco privado más grande de Argentina -- expandir su alcance sin la amenaza de una adquisición hostil.
El canje comenzó el 22 de junio y se estima que terminará el 21 de julio.
Eduardo Zimmermann, director general del Galicia y miembro del directorio por un largo período, rechazó las acusaciones de un accionista minoritario de que el canje perjudicaría a los inversores que no son parte de las tres familias propietarias del banco.
"Nosotros decimos a nuestros accionistas "señores, lo que les estamos ofreciendo es participar en un gran compañía holding que va tener no sólo al banco sino tres, cuatro, cinco, el futuro dirá cuántas otras compañías", dijo.
Zimmermann explicó que según la ley argentina, un banco no puede poseer más de 12,5 por ciento de un negocio que no esté relacionado directamente con el ámbito bancario.
Esto torna imposible que el Galicia se beneficie actualmente por sus reducidos intereses en seguros, tarjetas de crédito o compañías de Internet.
Con la transformación de la compañía en un holding, la firma podría diversificar y expandir sus negocios.
"El banco está en condiciones de aportarle a esa compañía de seguros dos millones de potenciales clientes, pero sin embargo se beneficiaría nada más que con el 12,5 por ciento de esas potenciales ganancias", dijo.
Pero algunos accionistas minoritarios no ven con buenos ojos el acuerdo.María Isabel Escasany, hermana del presidente del Galicia, presentó una acusación por administración fraudulenta contra los gerentes del banco por autorizar a una compañía independiente, el Grupo Financiero Galicia, usar la marca del banco, el alto directorio y los conocimientos.
Otros analistas y accionistas han dicho que los términos del acuerdo, a través del cual el directorio pasaría fácilmente a tener un derecho de voto dentro de la compañía de por lo menos 70 por ciento desde el actual 46 por ciento, son injustos para los inversores minoritarios.
Pero Zimmermann, quien indicó que pocos inversores minoritarios ejercen realmente su poder de voto, dijo que los accionistas tolerarían ganar más uniéndose al nuevo grupo que manteniendo su influencia en el banco.
"Al accionista minoritario yo lo defiendo mucho más aunque sacrifique en parte sus votos hoy si le ofrezco participar en las utilidades de un negocio mucho mayor", dijo.
Más aún, como un incentivo, los directores prometieron reducir una comisión por las gestiones realizadas de 12 por ciento actual a 6 por ciento si más de 89 por ciento de los accionistas del Galicia, intervienen en el canje.