Economía

Banco Mundial y la crisis de alimentos

Analizarán si la política promovida por el banco y el Fondo Monetario Internacional contribuye a la situación actual


Fidencio Álvarez abandonó sus plantaciones de frijol y maíz en el sur de Honduras por el creciente costo de las semillas, el combustible y los alimentos. Luego de meses de comer una sola vez al día, partió rumbo a la ciudad con su esposa y seis hijos para tratar de encontrar trabajo.

"Nos levantábamos con el estómago vacío, y nos íbamos a la cama con el estómago vacío", dijo Álvarez, de 37 años, que en enero buscó ayuda del grupo Mission Lazarus en Choluteca. "No podíamos pagar las semillas para sembrar nuestras cosechas ni el autobús para ir a comprar comida".

Agricultores hondureños como Álvarez no pueden competir en un mercado mundial en el que los costos del combustible y los fertilizantes se dispararon y los precios del arroz se duplicaron en el último año.

 

El ex granero de Centroamérica ahora importa 83 % del arroz que consume, una dependencia desencadenada hace casi veinte años, cuando adoptó la política de libre mercado impulsada por el Banco Mundial y otros prestamistas.

En 1990 la deuda del país ascendía a $3.600 millones. A cambio de los préstamos del Banco Mundial, Honduras se convirtió en uno de decenas de países en vías de desarrollo que abandonaron políticas destinadas a proteger a los agricultores y ciudadanos de los volátiles precios de los alimentos.

La Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes de Estados Unidos se está reuniendo en Washington para analizar las causas de la crisis mundial de alimentos y las posibles soluciones.

 

La comisión preguntará si la política promovida por el banco y el Fondo Monetario Internacional contribuye a la situación, dijeron miembros del personal. Gobiernos desde Ghana hasta Filipinas se vieron presionados a reducir sus aranceles de protección y subsidios agrícolas a fin de que los agricultores sembraran cosechas más valiosas para exportación, según informes del Banco Mundial, con sede en Washington.

Se equivocaron.
"Por supuesto que se equivocaron", dijo Robert S. Zeigler, director general del International Rice Research Institute, al sureste de Manila. "Funciona si se es un país extremadamente rico y puede importar arroz a cualquier precio. Pero para un país que no es extremadamente rico, pienso que fue un muy mal consejo".

La estrategia del banco, resumida en un artículo de 1989 de su economista jefe para el sur de Asia, John Williamson, se llegó a conocer como "The Washington Consensus".

 

"El pilar de la liberalización era bajar los precios nacionales de los alimentos", dijo Mark Plant, subdirector de desarrollo de política del FMI en Washington. La política de control de los Gobiernos aumentaba los costos para los consumidores y reducía el ingreso de los agricultores, señaló.

Williamson, ahora afiliado con el Peterson Institute for International Economics, de Washington, preció en una entrevista el 9 de mayo que las ideas seguían siendo válidas, aunque quizá el Banco Mundial las impulsó demasiado.

"Mi opinión es que esas cosas son buenas para los países", dijo. "Pero no comulgo mucho con que el Banco Mundial imponga una lista de cosas que los países tienen que hacer". La agricultura hondureña se estancó en los años ochenta por los subsidios y los controles del mercado, lo que hizo que el banco recomendara los cambios, dijo Adrian Fozzar, gerente de la institución para Honduras.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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