El titular de la asociación que nuclea a los bancos de capital argentino manifestó ayer su descontento debido a que, según dijo, el gobierno no consultó a las entidades financieras al reglamentar un plan para descongelar depósitos inmovilizados.
El Banco Central de Argentina y el Ministerio de Economía anunciaron el viernes los detalles de un plan por el que desde el martes y hasta el 16 de julio los ahorristas con fondos congelados en bancos podrán canjear sus certificados de depósitos por títulos públicos.
La reglamentación pone en funcionamiento un anunciado plan de canje de los congelados depósitos en el sistema financiero, luego de que el gobierno inmovilizara en diciembre los ahorros bancarios de la población para detener una masiva fuga de fondos que puso al sistema bancario al borde de la insolvencia.
“Nos gustaría opinar de las cosas antes, y no después (...) A mí estar toda la semana detrás de las novedades y después enterarme un sábado a la mañana que salieron las normas no es la forma en que me gusta trabajar”, dijo a una radio Carlos Heller, presidente de la entidad que reúne a los bancos argentinos.
Esa reglamentación incluye la posibilidad de que los bancos anticipen la devolución de los depósitos, aunque solamente en pesos.
Tras permitir una devaluación de la moneda local luego de terminar con un sistema de cambio fijo que ató 1 a 1 el peso al dólar durante 10 años, el gobierno argentino convirtió a pesos a una tasa de cambio de 1.4 por dólar los depósitos bancarios constituidos en moneda estadounidense.
Actualmente, en el mercado libre de cambios, son necesarios 3.60 pesos para adquirir un dólar.
La decisión del congelamiento de fondos y su posterior conversión a pesos enfureció a los ahorristas, que no dejan de protestar frente a los bancos exigiendo la devolución de su dinero, y se oponen a tener que aceptar a cambio de su dinero un título público de un Estado que desde diciembre está en cesasión de pagos.
Los ahorristas cuyos depósitos a plazo fijo fueron congelados podrán tomar a cambio de su dinero un bono en dólares que madura en 2012 y que paga la tasa LIBOR, o uno en pesos que vence en 2007 que devenga un interés del 2 por ciento anual y es indexable por el índice de inflación, según indica el decreto.
Para un grupo especial de ahorristas, entre quienes se encuentran los mayores de edad, con enfermedades, o con depósitos de menos de 10,000 pesos, el gobierno ofrece un bono en dólares a tres años a tasa LIBOR.