Los bancos centrales de las principales economías del mundo analizarán la depreciación del euro y las fuertes correcciones que se producen actualmente en los mercados de materias primas.
Los gobernadores de los bancos centrales del G20 se reúnen hoy en la sede del Banco de Pagos Internacionales (BPI) en la ciudad suiza de Basilea.
El euro pasó la semana pasada de cambiarse a 1,4939 dólares a perder el nivel de los 1.44 dólares, en tan solo dos jornadas, después de que el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, aclaró que no va a subir los tipos de interés en la zona del euro en junio, como especulaban algunos inversores.
La preocupación en los mercados por el posible empeoramiento de la crisis de endeudamiento de Grecia también contribuyó a depreciar la moneda única.
La incertidumbre en los mercados se intensificó después de que el semanario alemán “Der Spiegel” informara el viernes que Grecia barajaba abandonar la zona del euro.
El Gobierno griego reafirmó que no piensa abandonar el euro, aunque la prensa económica griega sostiene que Atenas ha solicitado a sus socios de divisa más tiempo para sanear su endeudada economía.
Los mercados financieros descuentan que Grecia deberá reestructurar su elevado endeudamiento.
Los ministros de Finanzas de Francia, Italia, Alemania y España se reunieron en secreto en Luxemburgo para tratar los problemas económicos de Grecia.
La creación neta de 244,000 empleos el mes pasado en EE.UU., también contribuyó a que el dólar recuperara posiciones frente a la divisa europea.
La apreciación del dólar y el temor de los inversores a que se produzca una ralentización del crecimiento global han sido algunas de las razones por las que también ha bajado el precio del petróleo.
Trichet dijo que la reciente caída de los precios del petróleo y otras materias primas es una buena noticia y ayudará a consolidar la recuperación económica.