Después de varios años de estabilidad, el centro bancario panameño reporta una caída de un 10% en sus activos, al registrar en el 2002, 34 billones de dólares en este renglón, tendencia que podría acentuarse con la recién aprobada reforma tributaria, porque los nuevos costos establecidos podrían obligar a algunos bancos a cancelar sus operaciones en el país. Esta fue la voz de alerta que se lanzó en la toma de posesión de Raúl Alemán, como presidente de la Asociación Bancaria de Panamá (ABP).
Alemán indicó que preocupa el hecho de que a los bancos de licencia general se les ha establecido un impuesto anual, basado exclusivamente en el monto total de los activos, sin distinguir si los mismos son locales o internacionales.
En este sentido, Luis Navarro, expresidente de la ABP, solicitó a las autoridades nacionales reconsiderar la fórmula de costo de las licencias para que sea comparable con otras plazas. Por su parte, Alemán precisó que este nuevo régimen hará más difícil la entrada de nuevas instituciones bancarias internacionales en el mercado local.
"Es lógico pensar que el costo establecido obligará a algunas de estas instituciones probablemente a cancelar sus operaciones locales y abandonar del negocio local", puntualizó, Alemán. En la reforma tributaria, aprobada a fines de diciembre, se estableció que el sector bancario pagará un impuesto anual basada en el monto total de los activos, que oscilaría de 50,000 a 350, 000, cuando el gravamen era apenas de 20,000 dólares.
Pero, por otro lado, la superintendente de Bancos, Delia Cárdenas, tuvo una posición más optimista, al manifestar que bancos centroamericanos y europeos han mostrado interés de establecerse en Panamá.