El Banco de la Producción (Banpro) de Nicaragua absorbió la subsidiaria en este país del banco Caley Dagnall, de capital salvadoreño, mediante una operación de 20 millones de dólares, informó su representante en Managua, Jorge Belloso.
El Caley Dagnall trasladó al Banpro todos sus pasivos y activos valorados en 72 y 66 millones de dólares, respectivamente, confirmó Víctor Urcuyo, presidente de la Superintendencia de Bancos (SIB), que autorizó la negociación.
El Banpro se comprometió a respetar los términos contractuales de los 10,000 clientes que el Dagnall tenía en el país.
"Esto quiere decir que nos hemos unidos en un solo banco, ya que compramos todos los activos y hemos asumido la obligación de pagar todos los pasivos del Caley Dagnall", aseguró el presidente ejecutivo de Banpro, Arturo Arana.
Escucha la oración y el son entero,
porque los humoristas somos santos
y rumbo al cielo voy de pasajero.
Ya nunca volverán las golondrinas
de la tarde en que pálido y sombrío
les dijimos adiós gracias por todo,
bajo la luz villeta de la tarde.
Ya que no tengo forma de explicarlo
le ordenaré a mi voz que lo relate.
Ella era un pueblo de palomas blancas
yo tan sólo un teléfono sin hilos,
ella una oreja con música de ángeles,
yo un alumno entre pérfido y maldito
que para ya poder vivir tranquilo
con mi disfraz de carne yo esperaba
salirme del infierno en una silla
y volar a su cielo en una cama.
Pero todo tiene su pro y su contra.
Y conspiró la vida con mi vida.
Ay, yo era una ventana en camiseta,
un hombre con dos manos, dos ojos buenos,
a quien les prometí no verte nunca,
pero mi corazón echó la llave
que en el penal de mi memoria lleva
el reo de confianza de tu imagen.
Y las vocales que mi boca pudo
dibujar en tus labios mi alfabeto
en una sopa fría de letritas
hundieron sus magníficos fonemas,
Qué molleja! Tal ve ni me recuerde,
-estoy viendo volver las golondrinas.