Todo parece indicar que el rechazo que existía por la reforma tributaria está cambiando por aceptación. Ayer el presidente ejecutivo del Primer Banco del Istmo (Banistmo), Alberto Vallarino y el presidente de la Asociación Bancaria de Panamá, Luis Navarro abogaron favor de un pronto cambio en el sistema impositivo del país.
Vallarino indicó que en el país existe una necesidad impostergable de hacer una reforma tributaria, porque actualmente los ingresos no alcanzan para cubrir los gastos del gobierno y los compromisos de deuda. Además, tenemos un sistema tributario injusto, apuntó el banquero.
Vallarino enumeró una serie de recomendaciones que deberían ser incluidas en el paquete de reformas, entre ellos algunos puntos que fueron bandera de su campaña presidencial de 1999, como la eliminación del Impuesto Sobre la Renta (ISR) para las personas que ganan 800 dólares o menos, la ampliación de la cobertura del Impuesto de Transferencia de Bienes y Muebles (ITBM) a ciertos servicios y la eliminación de las exenciones en impuestos de inmuebles. "Una reforma con estos puntos va en la dirección correcta", expresó el presidente ejecutivo de Banistmo.
Las declaraciones de Vallarino se dieron durante la XI Convención Bancaria que organiza la Asociación Bancaria de Panamá bajo tema central "Perspectivas del Centro Bancario Internacional y de la Economía Panameña".
Sustentó que Panamá tiene un sistema tributario inaceptable, ya que las contribuciones de los asalariados casi duplican a lo que pagan las corporaciones. También existen exenciones tributarias para personas de altos ingresos que no se justifican. Vallarino manifestó que discrepa con las posiciones que han asumido algunos líderes asalariados de que este es un mal momento para una reforma tributaria.
222Alberto Vallarino y Luis Navarro abogaron favor de un pronto cambio en el sistema impositivo.
"Este es un tema de solidaridad social que hay que verlo con mucho cuidado. No puede seguir siendo que la carga impositiva la carguen proporcionalmente en una forma mayor las personas de menores ingresos", sustentó el banquero.
Indicó que no puede concebir que en Panamá hayan condominios de 300 mil y un millón de dólares y que estén exonerados de impuestos de inmuebles, mientras que una maestra jubilada que vive en Bethania sí lo haga.
A parte del beneficio social, Vallarino señaló que la reforma permitiría que el gobierno tenga mayor capacidad de inversión hacia futuro con recurso de los ingresos fiscales. Señaló Panamá tiene una tasa de impuesto a los servicios y al consumo menor a la de todos los países del mundo. Panamá es uno de los pocos países que no ha recurrido a este método de gravar a aquellas personas que no pagan impuestos, aseveró Vallarino.
Por su parte, el presidente de la ABP, Luis Navarro manifestó que Panamá necesita es una reforma fiscal, más allá de una reforma tributaria, que estimule la economía y a la competencia con otros países. Además se debe reducir las tasa marginales del Impuesto Sobre la Renta y ampliar la base impositiva.
Navarro señaló que estos cambios tributarios deben estar condicionados a que el Estado cumpla con metas de corto y largo plazo como la contracción de gastos, incluyendo límites en el tamaño de la planilla y nuevas contrataciones; reducción de la deuda nacional; y el fortalecimiento de la gestión de cobro de los ingresos del Estado.
El presidente de la ABP sostuvo que cualquier reforma se debe hacer preservando el criterio fiscal de territorialidad, el respeto de la igualdad, es decir que el Impuesto Sobre la Renta debe ser igual para todos los negocios. Arguyó que la baja tributación de la industria financiera no se debe a incentivos que tiene la banca, sino a exenciones que son iguales para todos.