Las naciones que intentan reducir las barreras arancelarias a los productos agrícolas no se ponen de acuerdo para lograr un pacto al respecto antes de que expire el plazo, informó ayer en director de las negociaciones. Los participantes deben ir más allá de las declaraciones de las conocidas posiciones nacionales"", dijo Stuart Harbinson, ex embajador de comercio de Hong Kong. Los 144 miembros de la Organización Mundial de Comercio disponen hasta fines de marzo para concordar las normas que permitan a los negociadores reducir los aranceles agrícolas.
Entre esas normas figurará la cuantía de las reducciones a dicho aranceles y las subvenciones agrícolas, los mayores desacuerdos entre las naciones participantes. El acuerdo final deberá ser completado para el primero de enero del 2005, parte de una importante ronda de comercio iniciada hace un año en la que figuran también los bienes elaborados y la industria de los servicios.
En un informe de 89 páginas sobre los avances logrados hasta ahora, Harbinson dijo que todo el mundo ha empleado ya tiempo suficiente para exponer sus posiciones. Los participantes no deben simplemente identificar la alternativa que corresponda a su posición sino pensar en forma creativa sobre las posiciones comunes"", insistió el ex embajador.
La zona más conflictiva es la de las subvenciones, en la que las 15 naciones de la Unión Europea, junto con Japón, Corea del Sur y varios aliados se enfrentan a los 18 países del Grupo de Cairns, entre ellos Australia, Brasil y Canadá.
La UE gasta casi la mitad de su presupuesto en subvenciones agrícolas, algunas de ellas dirigidas directamente a fomentar las exportaciones. La entidad insiste que muchas de las subvenciones son necesarias para mantener su autosuficiencia, proteger las comunidades rurales y asegurar el bienestar de los animales exigido por los consumidores europeos.
Sin embargo, los países del Grupo de Cairns afirman que las subvenciones significan que las exportaciones de la UE pueden ser vendidas por debajo del precio de su valor en el mercado, lo que imposibilita que puedan competir los agricultores de otros países.
Aunque los países de la OMC concuerdan en general que las subvenciones agrícolas deberían ser reducidas, difieren ampliamente sobre la forma de lograrlo. Harbinson dijo que a los participantes les queda mucho trabajo por delante. Tal como está la situación, será necesario un gran esfuerzo negociador y más flexibilidad por parte de todos"" para lograr un acuerdo, insistió Harbinson.