¿Se imaginaba usted, que los productos agrícolas que diariamente consume, son fumigados hasta 26 veces en un período de noventa días?
Probablemente, la mayoría de los panameños desconoce esta situación, pues con solo poner las legumbres debajo del grifo, cree que los alimentos están listos para recibir la primera mordida. Sin embargo, la realidad es otra.
En Panamá se detectó que algunos productos de consumo masivo como papas, cebollas o apio, eran fumigados excesivamente con plaguicidas de alto contenido tóxico.
Por ello, a partir del próximo año, el país pondrá en práctica un sistema científico y técnico, con el que se podrá saber el nivel de tóxicos que contienen los alimentos de origen animal y vegetal que se consumen localmente y los que se importan.
El Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), colocó ayer la primera piedra para iniciar la construcción del laboratorio de residuos tóxicos, para las direcciones de salud animal y vegetal a un costo estimado en 570,000 dólares.
En este laboratorio, que estará listo en marzo del 2004, se harán análisis aleatorios de todos los alimentos de origen animal y vegetal que se consuman en el país.
Si se detecta que el producto contiene tóxicos por encima del nivel establecido, se impedirá que entren al mercado y el Ministerio de Salud se encargaría de no permitir su venta local.
Para el director nacional de Salud Animal del MIDA, Manuel González, con este laboratorio se garantizará la inocuidad de los alimentos de origen animal, frutas y vegetales para el consumo humano.
Añadió que también se analizarán todos los productos de consumo humano que se importan a través de la verificación de especies en el área de la salud animal y vegetal.
"Se han licitados equipos de laboratorios en el ámbito internacional que contará con las mejores especificaciones y estándares de marcas necesarios para llevar a cabo las pruebas necesarias en Panamá", comentó González.
Este laboratorio coloca a Panamá a la vanguardia, ya que solamente en la región, Nicaragua posee uno similar para desarrollar las pruebas analíticas debidamente certificadas.
Estas pruebas, permitirán que Panamá logre establecer su mecanismo de comercio tanto nacional como internacional.
Este laboratorio -señaló González- harán en su conjunto unas quince pruebas necesarias para certificar que los productos que se vayan a consumir estén libres de residuos tóxicos y con los niveles permitidos en el uso de plaguicidas.
Juan Ying, representante de Constructora Ying, S.A., adelantó que en los próximos días iniciarán la construcción de la infraestructura ubicada en la sede del MIDA en el área de Tapia en Tocumen.
Este laboratorio garantiza el acceso de los productos a los mercados internacionales, como resultado de los Tratados de Libre Comercio (TLC) que Panamá negocia con diferentes países de la región.
La producción de plaguicidas de 1970 en el Istmo centroamericano se duplicó en quince años y las ventas alcanzaron al final del 40 mil millones anuales.
Las cifras que se manejan actualmente sobre Intoxicación Agudas por Plaguicidas (IAP"s) demuestran preliminarmente unos 415 casos y unas siete víctimas, durante el 2002.
En estas estadísticas no se incluye la provincia de Bocas del Toro, Panamá Este y San Miguelito, pero se espera que no varíen en gran medida.
Cifras del MINSA, revelan que las mayores IAP"s han sido ocasionadas por plaguicidas como el paraquat en un 35.3%, el 2.4-D en un 11.8% y el carbanato en un 15%.
Se han hecho varias propuestas para restringir las doce sustancias que más intoxicaciones han provocado en Centroamérica entre las que destacan: aldrín y paraquat.
De 107 sustancias químicas que se quieren prohibir en el área Centroamericana, Panamá ha prohibido unas 61, pero el resto aún se utiliza.
Lo grave de esto, es que el mal uso de plaguicidas -a los que definió el Ministerio de Salud (MINSA) como sustancias tóxicas- "pueden causar la muerte".
Batalla contra plaguicidas
Construirán laboratorio para analizar los residuos tóxico en productos de consumo humano.