El Banco Central Europeo (BCE) decidió mantener los tipos básicos de interés en la eurozona en el 4,75 por ciento, tal como habían anticipado los mercados, pese a un leve incremento de la inflación.
Los 18 miembros de este directorio, bajo la presidencia de Wim Duisenberg, también dejaron inalteradas la facilidad marginal de crédito, por la que la entidad presta el dinero, en el 5,75 por ciento y la facilidad de depósito, en el 3,75 por ciento.
Por primera vez, Grecia, a través del gobernador de su banco central, participó en las deliberaciones quincenales sobre la política monetaria europea, que esa vez se desarrollaron mediante teleconferencia.
La decisión de congelar los tipos se producía un día después de que la Reserva Federal norteamericana recortara el precio del dinero en medio punto hasta el 6 por ciento, con lo que el diferencial con Europa se ha reducido a un 1,25 por ciento.
En Europa, una próxima bajada del precio del dinero, que puede ser de un cuarto de punto, tardará posiblemente varios meses, aunque algunos expertos la sitúan ya durante el primer trimestre de este año o a más tardar, para el segundo.
La recuperación del euro frente al dólar, al yen y otras monedas fuertes en las últimas semanas y el abaratamiento de los precios del crudo han aminorado las presiones inflacionistas en el área euro y evitado un endurecimiento de la política monetaria por parte del BCE.
La inflación en los países del euro subió el pasado noviembre hasta el 2,9 por ciento, bien por encima del tope fijado por la entidad europea para garantizar la estabilidad de los precios.
En todo caso, los mercados están convencidos de que ha concluido la fase de política monetaria restrictiva del banco emisor europeo, que en 14 meses ha elevado el precio del dinero del 2,50 al 4,75 por ciento actual.
Diversos economistas sitúan el crecimiento de la economía en los doce países del euro para el 2001 entre el 2,7 y el 3 por ciento, cifras modestas que necesitarán la ayuda de una política monetaria generosa por parte del BCE.
El Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW) se ha sumado a las voces que critican al BCE por haber supuestamente asfixiado el crecimiento económico europeo con sus repetidas alzas de las tasas el año pasado.
De consolidarse la fortaleza del euro y reducirse aún más el diferencial de los tipos entre EU y la zona euro, los expertos creen que las inversiones en dólares comenzarán a fluir hacia Europa, lo que a su vez, afianzará aún más la posición de la moneda única.
Hacia las 13.00 horas GMT, la moneda europea se cambiaba en Fráncfort a 0,9470 dólares y había recuperado el terreno perdido ayer, tras anunciar la Reserva Federal norteamericana la bajada de los tipos, considerada como un paso desesperado para frenar la rápida desaceleración de la economía en EEUU.
La primera consecuencia visible de un tipo de cambio más alto de la eurodivisa será el abaratamiento de las importaciones facturadas en dólares, ante todo de petróleo y metales y otras materias primas.
El gobernador del Banco de Grecia, Lucas Papademos, se estrenó en las consultas quincenales del BCE, que hoy no se hicieron con la presencia física en su sede de Fráncfort de los miembros del Consejo de Gobierno, después de que Grecia ingresara en la Unión Monetaria Europea el pasado 1 de enero.
La relevancia económica de Grecia es muy modesta, con un Producto Interior Bruto (PIB) de cerca del 2 por ciento del total de los 12 países del euro y una inflación del 4 por ciento, que dobla el techo establecido por el BCE.
Por otra parte, el consejo aprobó hoy una asignación de 20.000 millones de euros para cada operación de refinanciación a largo plazo del Eurosistema durante el 2001, aunque se reservó el derecho de ajustar esta cantidad si así lo requieren las necesidades de liquidez.