No cabe duda de que la presencia de David Beckham en el Real Madrid tiene un significado que va mucho más allá de la ambición del club por ganar nuevas copas. El "spiceboy" tiene un historial de pocos goles y ningún título; sin embargo, con la llegada del máximo símbolo del metrosexualismo a nivel mundial, el cuadro merengue ha ganado más hinchas que nunca, sobre todo japoneses y chinos, quienes con un consumo desenfrenado por todo lo que se relaciona al número 23, hace que la caja del club suene día tras día.
Este chico apuesto de 30 años, tiene contratos con Gillete, Police, Pepsi Cola, Adidas, etc, para ser el futbolista mejor pagado del planeta.
Tanta es la fama de este joven que las mujeres se vuelven locas al verlo, todos los diseñadores quieren que ellos lleven su marca y los "macho man" que no captan bien como es que este súper jugador de fútbol se tiñe el pelo, se viste de diseñador (jamás lo verán con una camisa clásica de cuadritos), esta casadísimo con Victoria Spice y es heterosexual al 100%.
El "spiceboy" se humecta la piel por la mañana, usa crema para contorno de ojos en la noche, le encanta hacerse las manos, pues considera que jugar al aire libre, con frío y bajo la lluvia, daña la piel.
También se depila las cejas, utiliza sprays bronceadores y se pinta las uñas en ocasiones especiales.
Los abdominales y sus tatuajes, son tan populares como las orejas del Ratón Mickey.
Una mujer lo trajo al mundo y precisamente una mujer se convirtió en la culpable de esta obsesión de David Beckham por la belleza. Esto se lo debe a su esposa Victoria Adams, quien antes era más reconocida que él, pero luego los papeles se cambiaron. Tal vez ésta sea la razón por la que la revista People de Estados Unidos lo eligió en una ocasión como el “ícono deportivo más bello del mundo”.
¡Pela el ojo Luxa!
Beckham: un hombre con cara de dinero
El año pasado, Beckham recibió 25 millones de euros. 6.5 eran de su salario.