¿Cómo un país tan pequeño con menos de 3 millones de habitantes da tantos deportistas?
Es una bendición de Dios, dirían unos, o un regalo de la naturaleza para otros.
En Panamá hemos tenido grandes boxeadores, beisbolistas y destacados atletas en deportes olímpicos.
También, y a pesar de no contar con una Liga Prosefional, podemos decir hemos tenido y tenemos grandes futbolistas.
Sólo hay que hablar de Rommel Férnandez o los hermanos Jorge, Julio y Armando Dely Valdés. Todos figuras en el fútbol del primer mundo.
El domingo fue un día histórico para cinco panameños. Dos se enfrentaron entre sí en la final de Honduras. Esta vez Ricardo James con el Olimpia le ganó el duelo a Donaldo González del Marathón.
En México, Felipe Baloy no tuvo fortuna en la final con Monterrey al caer 3-0 ante Toluca en el partido de vuelta jugado en la propia casa de los rayados.
Julio Medina III tampoco corrió con suerte en la final de Guatemala al caer su equipo Comunicaciones 2-0 ante Municipal.
La fortuna nos sonrió en Colombia, cuando el Deportivo Cali de Blas Pérez derrotó 1-0 al Real cartagena para coronarse campeón en el competitivo fútbol cafetero.
Fueron cuatro finales, con cinco panameños, cuatro de ellos vieron acción. Dos saborearon las mieles del campeonato. Los otros tres sufrieron la amargura de la derrota.
Derrota en el terreno de juego solamente, porque fuera de la cancha todos ganaron, todos mostraron su orgullo panameño y dejaron bien claro que acá en un país tan pequeño como el nuestro también hay buenos futbolistas.