Los beneficios después de impuestos de la aerolínea irlandesa Ryanair en el primer trimestre fiscal (de abril a junio), excluyendo elementos excepcionales, fueron de 21 millones de euros, un descenso del 85% respecto al mismo periodo del ejercicio anterior, cuando obtuvo 138,9 millones de euros, informó ayer la compañía.
El tráfico en ese trimestre creció un 19%, hasta 15 millones de pasajeros -pese a la ausencia de la Semana Santa-, las tarifas se redujeron un 8% y los ingresos crecieron un 12%, hasta 777 millones de euros, precisó la empresa.
Ryanair advirtió de que podría acabar la temporada 2008-09 bien cubriendo sólo los costes o con una pérdida de 60 millones de euros, aunque se comprometió a mantener sus tarifas bajas y a no introducir un recargo por combustible en sus billetes.
La aerolínea con base en Dublín atribuyó tanto la caída de sus ganancias como el mal pronóstico anual al incremento del precio del petróleo, que en julio llegó a superar en Londres los 147 dólares el barril.
El consejero delegado de la empresa, Michael OLeary, dijo que la factura por combustible ascendió un 93%.
Pérdidas.
La aerolínea precisó que su previsión de pérdida para el ejercicio 2008-09 se basa en un precio del petróleo en torno a $130 en el último trimestre más una reducción de sus tarifas del 5%. La empresa pretende mantener "precios agresivos" para garantizar subsistencia.