El banco británico HSBC, el mayor de Europa, anunció un ligero descenso del 1.2% en sus beneficios anuales, hasta $13 mil 522 millones, y advirtió de un futuro aún más incierto por la ralentización de China.
Junto a un balance relativamente positivo para todo 2015, la entidad informó de notables pérdidas en el último trimestre del año, un dato que llevó a sus acciones a desplomarse hasta un 4.5% en las bolsas de Londres y Hong Kong.
En un comunicado, indicó que en los tres meses hasta el 31 de diciembre de 2015 tuvo unas pérdidas netas de $1,325 millones, frente a unos beneficios de $511 millones en 2014.
Para sorpresa de los inversores, que esperaban cifras más alentadoras, señaló además que registró unas pérdidas brutas de $858 millones en esos tres meses, comparados con beneficios de $1,731 millones en 2014.
Este descalabro se debió a un descenso de sus ingresos por préstamos y al aumento del impacto de los impagos, en especial de empresas de petróleo y gas afectadas por la crisis de los precios del crudo.
Los costes por impagos aumentaron un 32% en el trimestre, elevando la carga anual a $3,700 millones.
El presidente del HSBC, Douglas Flint, subrayó que "la inversión localizada, préstamos prudentes y un negocio diversificado y universal" permitieron al banco mantener sus ingresos en un "ambiente difícil".