El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben S. Bernanke, posiblemente esté afrontando algo peor que una pérdida de credibilidad personal en Wall Street y en Washington: una menguante fe en la capacidad de la entidad que él dirige para devolver la estabilidad a la economía y los mercados financieros en un futuro previsible.
Bernanke ha hurgado profundamente entre las herramientas de la Fed en busca de formas innovadoras de evitar una recesión y restaurar algo de calma a los mercados de crédito. Si bien muchas han sido recibidas con alzas de acciones, en conjunto no han tenido aún un efecto duradero en lo que se refiere a abaratar los créditos y sentar las bases para una recuperación económica.
"La Fed ha estado jugando al equivalente del Whac-A-Mole porque la turbulencia financiera sigue apareciendo en sitios nuevos e imprevistos", dice Alan Blinder, ex vicepresidente de la entidad, refiriéndose al Juego del Topo en que los jugadores tratan de aporrear las figuras plásticas que salen de pronto y al azar de sus agujeros.