Para nadie resulta un secreto que tanto el gobierno como el sector privado en Panamá reconocen que la formación del capital humano es esencial, tanto para la creación de empleos como para alcanzar un crecimiento económico y social sostenido.
Sin embargo, estimaciones recientes indican que en Panamá el 33% de la fuerza laboral necesita actualizar sus aptitudes y por lo menos el 75% de los trabajadores desempleados requieren de capacitación para poder competir en el mercado de trabajo y reducir los prolongados períodos de desempleo.
De acuerdo al especialista en desarrollo social del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Felix Alderete, este aspecto es de suma importancia, ya que la falta de una base de capital humano sólido reviste importancia estratégica.
En este sentido, Alderete señaló que el BID considera que para fortalecer su capital humano Panamá debe emprender la elaboración de un marco normativo que promueva la formación profesional, aumentar la participación del sector privado en el financiamiento y establecer normas y mecanismos para reglamentar la capacitación de los trabajadores.
Según el funcionario del BID, las reformas económicas junto a la promoción de inversiones por sí solas no reducirán significativamente el desempleo, ni mejorarán la competitividad de las empresas y su fuerza laboral a largo plazo.
Por lo tanto, señaló que como complemento a la estrategia de creación de empleo se requerirá la focalización de la capacitación de aptitudes, la orientación al mercado de trabajo y programas de colocación de empleo entre otros.
Alderete enfatizó que a nivel mundial se observa que la capacitación se está convirtiendo en una industria en la cual las entidades con y sin fines de lucro que la proveen responden con rapidez a las crecientes demandas de aprendizaje en el servicio.
Agregó que la capacitación continua y las oportunidades de aprendizaje constituyen elementos claves para reducir las repercusiones del desplazamiento, así como para promover la competitividad de la fuerza laboral.
Agregó asimismo que el Gobierno de Panamá tiene que realizar una reforma estructural de todo el sistema educativo y no sólo se trata de construir escuelas o de dotar a los alumnos con textos escolares, sino tratar toda la visión del curriculum escolar para que se ajuste a las nuevas necesidades de la sociedad en un entorno internacional, ya que no se puede segregar al país del resto del mundo.
Destacó que los nuevos programas deben incluir la formación y capacitación de los docentes para que puedan asumir los retos que exige el nuevo entorno económico y social.
Además se debe tratar de aplicar este sistema al mecanismo para medir el rendimiento que se va obteniendo, dado que se cuenta con recursos limitados.
Según el BID, para lograr éxito en este aspecto se debe llegar a un consenso en cuanto a las reformas mediante la promoción de un diálogo estructurado entre los responsables de formular políticas y dirigentes del sector privado.
Igualmente la entidad estima que es necesario elaborar normas, incentivos y mecanismos institucionales para la gestión de las políticas y los programas de capacitación.
Además se deben reestructurar los sistemas de financiamiento para diversificar las inversiones en capacitación y eliminar los obstáculos a la eficiente asignación de recursos y poner a prueba nuevos tipos de programas de capacitación para fortalecer la capacidad institucional, así como los conocimientos que actualmente requiere el sector.