Reducir la factura petrolera, garantizar la seguridad alimentaria, cuidar el ambiente, ¿qué debe ser primero?, es una pregunta que aún no se resuelve, pero que genera opiniones encontradas en todo el mundo al momento de hablar sobre biocombustible.
Biocombustible es el combustible producido a partir de materia orgánica seca o elaborado naturalmente por las plantas. Por ejemplo: el alcohol (por medio de la fermentación del azúcar), licor negro del proceso de manufactura del papel, madera y aceite de soya.
Desde hace varios años, los gobernantes panameños han mostrado interés sobre el tema; sin embargo, los avances solo han quedado en reuniones y estudios.
En el 2005, se planteó una Política Nacional de Hidrocarburos y Energías Alternativas, la cual contemplaba la mezcla de un 10% de etanol con la gasolina.
De esta forma, se generaría cerca de 15 millones de galones anuales de etanol, producto de más de 11,000 hectáreas de cultivos, creando a la vez aproximadamente 10 mil puestos de trabajo.
Con esto, se desarrollaría la agroindustria nacional, se disminuiría la emisión de gases efecto invernadero, reducción de la dependencia petrolera del país y el fomento al uso de nuevas tecnologías, entre otras.
No obstante, el plan de acción se quedó estancado; siendo retomado desde octubre del año pasado por la Secretaría Nacional de Energía, donde lo han plasmado ahora como un anteproyecto que esperan llevar pronto a la Asamblea Nacional de Diputados.
Renza Samudio, asesora legal de la Secretaría, dijo que los productores de caña de azúcar acudieron a la entidad para que se realice un marco regulatorio en el tema del combustible, por lo que con la participación de todos los protagonistas del sector confeccionaron un anteproyecto de ley para biocombustible.
“Nuestro objetivo es que en el 2012 ya se inicien las primeras mezclas con un 2% de etanol de caña de azúcar”, manifestó.
Samudio explicó que la mezcla de etanol será de forma escalonada hasta alcanzar un 20%, aunque también estudian lograr obtener un 100% del producto.
La planificación del anteproyecto contempla la mezcla de un 2% de etanol en abril del 2012, 5% en el 2013, 7% en el 2014 y un 10% en el año 2015.
No obstante, reconoció que esto dependerá de la materia prima, “hay que ver si tendremos la suficiente materia prima, es muy importante que la producción de caña de azúcar no entre a reñir con temas de seguridad alimentaria”.
La idea del anteproyecto es crear biocombustible mezclando el 5% de etanol con la gasolina de 91 y 95 octanos, sostuvo.
Para ello, Samudio destacó que se ha consultado con todas las petroleras, “ellas están al tanto de que esto será una realidad, ya se les ha informado y por lo pronto consideramos que tenemos su apoyo, esto es una tendencia mundial y Panamá no se quedará al margen; además estabilizaría los precios de los combustibles en el país y a la vez el biocombustible es más amigable para el ambiente”, aseguró.
Factura.La venta de combustible en Panamá durante los tres primeros meses del 2009 se ubicó en los 187,477 galones; mientras que en igual periodo de este año la cifra aumentó a 221,032 galones, generando una facturación por más de $291, 694 millones, según la Contraloría General de la República.
La representante de la Secretaría dijo que con esta mezcla esperan que baje el precio del combustible, “de hecho nosotros cada 14 días regulamos los precios topes y el Estado continuará con esa facultad, por lo que no veo ningún tipo de problemas si en algún momento se tiene que ser extensivo este tipo de biocombustible”. Es un combustible igual al de ahora, pero con un toque ambiental.
Herramientas.Aunque el anteproyecto no menciona el tipo de tecnología que se utilizará para el proceso, la funcionaria mencionó que desde hace varios años los productores de azúcar utilizaron etanol, por lo que definitivamente tendrán que recurrir a las herramientas tecnológicas necesarias para poder abastecer el mercado doméstico.
Rentabilidad.Debido a que el tipo de caña que se utiliza para el etanol es la misma con la que se produce azúcar y licor, Samudio dijo que por la experiencia de países como Brasil están considerando establecer dentro del marco jurídico la rentabilidad del producto, ya que muchas veces el producir azúcar es más rentable que producir etanol.
“En el anteproyecto se establecerá un mínimo de producción de etanol para que cuando esto entre en el mercado Panamá no quede sin el producto”.
Automóviles.Según Samudio, ya se ha conversado con los distribuidores de autos, “el etanol no es nuevo en el mundo, es un mercado al que aspiramos entrar, de hecho todos los fabricantes de automóviles han dicho que no hay ningún problema con hasta un 10% de la mezcla”.
Entre las empresas fabricantes de vehículos que han aprobado el uso del 10% de etanol ante la Secretaría se encuentran: Acura, Alfa Romeo, Audi, BMW, Dayler, Chrysler, Ford Motors, General Motors, Honda, Hyundai, Infiniti, Isuzu, Jaguar, Kia, Land Rover, Lexus, Mazda, Mercedes Benz, Mitsubishi, Nissan, Rolls Royce, Henley, Saturn, Subaru, Suzuki, Wolkswagen, Volvo y Toyota.
Materia prima.La caña de azúcar fue escogida por ser la número uno para producir el etanol, y es una materia prima que se produce en Panamá.
Una hectárea de caña puede producir entre 6 mil 800 a 8 mil litros de etanol aproximadamente.
Samudio confía en que pronto el anteproyecto llegue a la Asamblea, “estamos revisando primero el etanol, ya que el documento deja abierto otras opciones como biodiesel y biogas, los cuales podrían entrar después”.
Por otra parte, debido a que Panamá no cuenta con una refinería se está considerando que en las zonas libres de combustible se realicen las mezclas.
Al mismo tiempo, se discuten los permisos para las personas jurídicas y naturales que quieran desarrollar la actividad, los transportistas que vayan a movilizar el producto, entre otras.
El ex secretario de Hidrocarburos, Wolfram González, considera que el anteproyecto es una buena iniciativa y ayuda al medio ambiente, “creo totalmente en bajar el nivel de contaminación, pero con pasar una ley no se resuelve”.
Advirtió que se requiere de cuidado y planificación y sobre todo experiencia en el manejo de este producto, de no hacerlo bien se corre el peligro de trastocar el mercado de combustibles.
En tanto, el Leroy Sheffer, asesor de Asuntos Internacionales del MIDA, señala que el éxito de esta iniciativa dependerá del respaldo del sector privado, la capacidad de incorporar en la flota vehicular el uso de biocombustibles será clave en la creación o generación de un mercado atractivo para la promoción de las inversiones nacionales o extranjeras.
“El apoyo de los importadores y distribuidores de autos es importante en el impulso definitivo del proyecto no solo en la determinación inicial del volumen de mezcla, sino también en la política de producción nacional”, aseguró.
Sector privado.Raúl Muñoz, gerente de Servicios Técnicos de Ricardo Pérez, dijo que actualmente Toyota no tiene disponible kits de conversión a combustible de etanol para sus autos en el mercado local, por lo que aún no pueden estimar los costos de este tipo de adaptación.
Apuntó, que una mezcla de etanol sustituiría a la gasolina como el combustible a utilizar en los vehículo con motor a gasolina (el etanol no funciona en los motores diesel). Como el etanol tiene características diferentes a las de la gasolina y, por lo tanto, se quema de manera distinta dentro del motor, sería necesario ajustar la sincronización del motor para que el etanol se queme de manera óptima. Esto requiere primordialmente, entre otras cosas, de un cambio en la programación del motor para lo cual habría que reemplazar la computadora que lo controla.