La oportunidad para el desarrollo económico que representa la cumbre ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Cancún no debe desperdiciarse, instaron hoy el FMI, el BM y la OCDE.
Así figura en una carta conjunta suscrita por el director general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Horst Koehler; el presidente del Banco Mundial (BM), James Wolfensohn, y el responsable de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Donald Johnston.
Los tres dirigentes económicos instan especialmente a llegar en la cumbre de la semana próxima a un acuerdo satisfactorio en el sector agrícola, "de particular importancia para las perspectivas económicas de muchos países en desarrollo".
"La reforma de las prácticas actuales en el comercio agrícola mundial representa quizás la clave más inmediata para mejorar las vidas de los más desfavorecidos en el mundo", explica la carta.
La misiva también denuncia que los países más ricos "imponen aranceles agrícolas que son entre ocho y diez veces más altos" que los que se aplican a los bienes de producción industrial.
La mayor parte de los subsidios agrícolas, afirman las tres instituciones multilaterales, "reducen los ingresos rurales en los países en desarrollo mientras que benefician principalmente a los agricultores más ricos en los países más desarrollados".
"Unas medidas adecuadas por parte de los países desarrollados son cruciales" para el éxito de la reunión que se celebrará entre el 10 y el 14 de septiembre, explican Koehler, Wolfensohn y Johnson, quienes apuntan que "todos los países saldrían beneficiados del éxito" de Cancún.
Sin embargo, la responsabilidad de un buen acuerdo no atañe exclusivamente a los países más ricos, pues los países en desarrollo también tienen que cumplir su parte, explican. Para que el comercio pueda cumplir su papel de "importante instrumento de desarrollo", apuntan, debe combinarse con estrategias nacionales para el desarrollo y la reducción de la pobreza y fundarse en unos principios sólidos de buen gobierno.
Además, hacen falta inversiones en educación y en infraestructura para garantizar que los productos de los países en desarrollo puedan acceder a los mercados más ricos. Las instituciones multilaterales se declaran "prestas" a aportar asistencia técnica y financiera para este fin: "Juntas contamos con los mandatos, los recursos y la especialización necesarios par ayudar a los países a hacer frente a la adaptación que requiere un comercio más abierto".