El presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, declaró ayer en Brasil que el empeño del Gobierno brasileño "en buscar ampliar la justicia social y enfrentar la pobreza" es algo "que otros gobiernos necesitan hacer". "Creo que si esa experiencia no tiene éxito (en Brasil), no tendremos otra oportunidad semejante en ningún otro lugar del mundo", agregó Wolfensohn en una rueda de prensa tras reunirse con el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva.
El principal directivo del Banco Mundial (BM), que vino a hacer oficial la concesión de un crédito de 505 millones de dólares para Brasil, dijo sentirse impresionado con la actuación del Gobierno de Lula en el ámbito social. Desde que recibió la faja presidencial, el tornero mecánico, ex líder sindical, miembro y fundador del socialista Partido de los Trabajadores, ha puesto en marcha una serie de programas sociales.
Entre esos proyectos se destaca el "Hambre Cero", que pretende hacer que millones de brasileños, entre 5 y 25 millones según distintas fuentes, puedan alimentarse adecuada y suficientemente. "Estoy impresionado con los pasos articulados por el Gobierno", subrayó Wolfensohn al comentar las medidas económicas llevadas a cabo por el Gobierno de Lula. Evaluó que una política fiscal adecuada permite fortalecer las economias y solicitar menos préstamos que, cuando son concedidos, llegan en abundancia y con tasas de interés reducidas.