El grupo BMW comenzó a extraer los frutos de su estrategia de crecimiento interno para convertirse en una figura de excepción por su insólita salud financiera, dentro de un panorama del sector automotriz alemán en el que se multiplican los reveses de los otros gigantes, Daimler-Chrysler y Volkswagen.
La BMW anunció ayer beneficios récord en el segundo trimestre de 2004 que, anualizados, representan un incremento de 18.1%, llegando a los 671 millones de euros (805.2 millones de dólares).
El volumen de negocios se incrementó 16% en el último año, al alcanzar los 11,910 millones de euros (14,300 millones de dólares).
Los resultados son tanto más destacables si se tiene en cuenta que los de Volkswagen, el mayor fabricante de automóviles de Europa, registraron un beneficio neto con signo negativo de -9% en el mismo período, cayendo 357 millones de euros (428.4 millones de dólares).
Mercedes Benz, el gran competidor de BMW en el segmento de los coches de alto precio, vio hundirse 18% sus beneficios operacionales, que se establecieron en 703 millones de euros (843.6 millones de dólares). Daimler-Chrysler advirtió asimismo que no espera alcanzar este año los beneficios operacionales del año pasado, su objetivo inicial para 2004.