La bolsa estadounidense se recuperó parcialmente este miércoles tras el derrumbe del martes, beneficiándose de una caza a los buenos negocios, pero los operadores se mantienen prudentes antes de la publicación al final de la semana de una serie de estadísticas económicas. También incide la puesta a punto de Intel, el jueves, del trimestre en curso.
El índice industrial Dow Jones, principal indicador de Wall Street, progresó 1.41% a 8,425.12 unidades y el índice compuesto del Nasdaq ganó 2.25% a 1,292.31 unidades. El índice Standard and Poor"s 500, más representativo de la tendencia general del mercado, terminó en alza de 1.75%, en 893.41 unidades.
El martes, los índices habían caído a su nivel más bajo en un mes, aproximadamente, con pérdidas en torno a 4%. El SP 500 registró el martes su mayor descenso desde el 17 de setiembre de 2001, en la primera sesión tras los atentados del 11 de setiembre en Nueva York y Washington.
"Tenemos un buen rebote técnico gracias a una caza a los buenos negocios", indicó Peter Cardillo, estratega bursátil de la casa de corretaje Global Partners Securities.
"Los indicadores económicos eran aceptables pero evidentemente el mercado estaba sobrevendido", estimó. Los gastos de construcción en Estados Unidos se mantuvieron estables en julio en relación a junio, cuando los analistas esperaban una baja de 0.5%. Los constructores de automóviles publicaron por su parte buenas cifras de ventas para el mes de agosto, lo que ayudó a la bolsa a recuperarse.
Pero el ánimo se mantiene prudente, debido a incertidumbres sobre las perspectivas de la economía y las sociedades estadounidenses, así como sobre las intenciones de Estados Unidos hacia Irak.
"La economía se recupera lentamente, es lo que mantiene los temores" del mercado, subrayó Bryan Piskorowski, analista de Prudential Securities. "Las interrogantes sobre Irak, sobre la confianza de los consumidores y la economía en general, eclipsan la realidad", estimó este analista.
El presidente estadounidense George W. Bush inició este miércoles un proceso de intensas consultas sobre Irak, que incluyó a los líderes del Congreso y de sus principales países aliados, para preparar el terreno hacia una ofensiva militar contra Bagdad.