Después de una cabalgada de siete días, la bolsa de Tokio decidió darse un respiro en una jornada de recogida de beneficios que afectó más a las pequeñas y medianas empresas que a los grandes conglomerados listados en el parqué.
El índice Nikkei cerró la jornada en los 18.188,63 puntos tras perder 51,67 unidades, o un 0,28%, mientras que el Topix, el índice que reúne todos los valores de la primera sección, se dejaba 11,39 puntos, o un 0,64%, para terminar en los 1.777,99 enteros.
De todas formas, el parqué tokiota ha ganado más de 500 puntos en la última semana y se sigue moviendo en cifras récord tras haber alcanzado el jueves su valor máximo de los últimos siete años.
Los inversores prefirieron pues la cautela, la recogida de beneficios, ya que diversos analistas habían alertado sobre la inestabilidad de unos crecimientos tan acelerados.
Aun así, las grandes empresas centradas en la exportación han experimentado fuertes crecimientos en los últimos días, apoyándose en la debilidad del yen, que se encuentra en mínimos frente al dólar estadounidense y el euro.
"Hay una sensación de éxito" en la bolsa, señaló el estratega de Nikko Cordial Securities Hirochi Nishi a la agencia local Kyodo, por lo que, continuó, "es natural que a corto plazo se vean algunas recogidas de beneficios", aunque añadió que a largo plazo el parqué seguirá al alza ya que "los indicadores son favorables". Algunos analistas eufóricos han llegado a apuntar que no es descartable alcanzar la barrera de los 20.000 puntos.