POR SEGUNDA semana consecutiva, las bolsas asiáticas, con la excepción de China, cerraron en números rojos, cada vez más pesimistas ante la situación del sector crediticio en Estados Unidos, un problema de repercusiones cada vez más globales.
El recorrido de los principales parqués del continente asiático fue errático durante las últimas cinco sesiones, notablemente volátil, y la mayoría de los mercados financieros de la región pasaron de la euforia a la desconfianza y viceversa en varias ocasiones.
En su cómputo general, las pérdidas no fueron excesivamente abultadas, siempre por debajo del 2%, salvo en los casos de Filipinas y Tailandia, que están experimentando más dificultades que otros mercados para capear este temporal bursátil, que según algunos analistas se va a prolongar durante todo agosto.
Uno de los selectivos que toma la temperatura a la situación bursátil de la zona, el Índice Capital International Asia-Pacific de Morgan Stanley cayó un 1, 1% y terminó la semana en los 152, 81 enteros, tras el derrumbe del 3, 9% de la semana anterior, la mayor caída de los últimos doce meses.
El índice Nikkei de Japón, el mayor mercado financiero de la región Asia-Pacífico, cerró la semana con una caída del 1, 79% y se situó en los 16.979, 86 puntos, incapaz de recuperar la barrera de los 17.000 enteros, cuando a mediados de julio llegó a cotizar ampliamente por encima de los 18.000.
En este parqué, a las incertidumbre provenientes del otro lado del Pacífico, hay que sumar las relacionadas con el tipo de cambio, ya que el yen se ha apreciado recientemente contra el dólar estadounidense y el euro, y las derivadas de la actualidad política nipona, tras la abultada derrota electoral de la coalición gobernante en las elecciones al Senado de la semana pasada.
Por su parte, el selectivo Hang Seng de Hong Kong perdió un 0, 14% y cerró casi plano en los 22.538, 44 puntos, gracias a los valores de China continental que cotizan en este parqué, que el viernes le ayudaron a recuperar las pérdidas que había acumulado a lo largo de las sesiones anteriores.
Corea tampoco consiguió remontar el vuelo y su principal selectivo, el Kospi, terminó en los 1.876, 80 enteros, un 0, 34% por debajo del viernes anterior, y cada vez más lejos de la frontera psicológica de los 2.000 que consiguió alcanzar a mediados de julio.
El índice Strait Times de Singapur perdió durante esta semana un 1, 65% y acabó en los 3.436, 04 puntos y el TSEC taiwanés, se dejó por su parte un 1, 15% para terminar en los 9.057, 82 enteros.
El selectivo JCE del parqué de Jakarta también acabó en la zona negativa, perdió un 1, 26% en las últimas cinco sesiones y cerró el viernes en las 2.269, 79 unidades, mientras que el índice KLCI malasio terminó en los 1.335, 42 puntos tras caer un 1, 49%.
De todas formas las grandes perdedoras de la semana fueron la bolsa filipina, cuyo principal índice, el PSE, se desplomó un 4, 97% y se situó en los 3.352, 24 enteros, y la tailandesa, que perdió un 3, 09%.
China volvió a marcar la diferencia y fue la única plaza asiática que cerró en positivo, ya que su actividad económica financiera parece estar aún más ligada a factores internos de desarrollo que a elementos externos, aunque sea la mayor economía del mundo la que se tambalea.
Bolsas Asia cierran segunda semana consecutiva de p'e9rdidas
China, que fue el epicentro del último gran descalabro de escala mundial, ahora se muestra inmune.