Las principales bolsas latinoamericanas terminaron ayer agosto con resultados negativos, golpeadas por las señales de recesión económica en Estados Unidos y Europa y los vaivenes de los precios del petróleo, productos básicos y materias primas.
Las mayores bajas porcentuales del mes fueron comandadas por la bolsa de Buenos Aires, cuyo índice Merval perdió 7,43% en las cuatro semanas, hasta los 1.777 puntos.
Le siguió el Ibovespa de Sao Paulo, con un 6,42% hasta 55.680 puntos y el IPC de Ciudad de México, con un retroceso del 4,3% hasta 26.290 enteros.
En terreno positivo solo cerraron el mes las pequeñas bolsas, con la de Bogotá recuperando un 3,4%, la de Caracas, con un avance del 2,3% y la de Montevideo, que ganó un tenue 0,37% en el acumulado.
El mes terminó como empezó, con fuertes vaivenes en mercados regionales bajo la fuerte influencia de Wall Street, cuyos principales índices retrocedieron luego de la publicación de datos económicos desfavorables en Estados Unidos que han alentado otra vez el pesimismo entre los inversionistas y parecen marcar el camino para próximas jornadas.
El Departamento de Comercio estadounidense informó que los ingresos personales de los consumidores bajaron un 0,7% en julio, la mayor caída desde agosto de 2005, con lo que anuló el optimismo de mediados de semana, cuando el Gobierno también anunció un crecimiento de la economía por encima de lo esperado por los más optimistas.
La semana anterior las principales plazas bursátiles de la región cerraron con tendencia mixta, con lecturas contrastantes frente a la recuperación de los precios del petróleo y las materias primas y de altibajos en Wall Street.
La penúltima semana sintetizó el pesimismo generalizado en casi todas las plazas latinoamericanas, que siguieron la senda de Wall Street, pues el mercado de Nueva York concluyó con pérdidas por la caída de más del 20% de las acciones de los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac.