Economía

Bonlac abastecerá cruceros

La empresa no declina es sus aspiraciones de conquistar los mares y Centroamérica.


Después de estar a punto de ver derretir sus helados en las neveras de los supermercados, la compañía Bonlac salió de su largo proceso de reestructuración y continúa la lucha por abrirse paso en mercados vecinos, incluyendo las flotas de cruceros que llegan a Panamá.
Marco Ameglio, uno de los propietarios de la compañía láctea, confirmó que ya han vendido y planean introducir agresivamente productos Bonlac, (leche, yogurt, refrescos, helados, jugos de naranja y té fríos) a los cruceros que llegan tanto al puerto de Colón 2000 y al puerto de la Calzada de Amador.
"Es un mercado que parecería poco atractivo, sin embargo, los cálculos indican que el negocio puede generar buenos ingresos para la compañía y a su vez otro modo de exportación", dijo Ameglio.
Introducir estos productos en los cruceros del Caribe y el Pacífico es importante, teniendo en cuenta que el mercado representa 2.2 millones de consumidores adicionales, de acuerdo con las estadísticas de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA).
No todos los cruceros pisan suelo panameño, pero a medida que se vaya ampliando la oferta turística este mercado puede ir creciendo, acotó el empresario.
A la fecha, la compañía ha logrado vender suministros de productos lácteos y jugos en algunos de estos cruceros que han tocado aguas panameñas.
Adicional a este mercado acuático, Bonlac también quiere introducir sus productos a tierra firme centroamericana.
Según explicó Ameglio, siguen los esfuerzos por lograr ver los productos Bonlac en las neveras de El Salvador, Guatemala y Nicaragua, ya que la producción de lácteos en estos países es inferior a la de Panamá.
Además, los controles de salud en las compañías panameñas son superiores a las empresas que están ubicadas en las naciones vecinas, dijo el empresario y político.
"Hace dos años hicimos tres intentos de entrar a estos mercados, sin embargo las barreras sanitarias y proteccionistas nos han sacado de esos mercados", acotó Ameglio.
De éstos, el caso más frustrante fue el de El Salvador, toda vez que perdieron un contenedor en aduanas por las normas sanitarias, y el empresario salvadoreño decidió no comprar más productos panameños.
A pesar que con El Salvador existe un mercado abierto desde hace más de 40 años, la firma y ratificación de un acuerdo de libre comercio puede cimentar el terreno para la introducción de jugos y lácteos.
En Guatemala y Nicaragua se llegaron a vender algunos productos con estatus transitorios, sin embargo, cuando apareció la disputa para la importación de pollo y carne se detuvieron todos los contenedores que entraban allí con los productos panameños incluyendo los lácteos. En este momento la empresa tiene contratado un equipo de abogados quienes se encargan de registrar las marcas y solicitar los registros e inspecciones sanitarias.
Después de casi 4 años de abrir la planta procesadora de leche, la compañía comenzó a sumergirse en una seria crisis financiera, que resultó en una reestructuración financiera.
En ese momento, la junta directiva decidió realizar ajustes para capitalizar la empresa por casi 3 millones de dólares entre el año 2000 y 2003.
Los compromisos financieros se han ido cancelando entre el 2003 y 2004. En este último año la empresa repuntó sus ventas por lo que tendrán que aportar dinero al Fisco.


fecha edicion
old id
184493
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América