Los mercados reaccionaron negativamente y con volatilidad ayer, a la decisión de Argentina de lanzar una reestructuración de deuda por hasta 101,000 millones de dólares para evitar una temida cesación de pagos.
Los precios de los principales títulos públicos, que ya habían sufrido fuertes caídas durante las semanas previas al anuncio de la operación, volvían a desplomarse.
El ministro de Economía, Domingo Cavallo, anunció que ofrecerá a los tenedores de bonos argentinos la opción de transformarlos en títulos garantizados, con una tasa de interés inferior a la que actualmente pagan.
El gobierno debió lanzar esta operación para evitar caer en una cesación de pagos, tras más de tres años de estancamiento económico, pero no dio detalles sobre la estructura de los bonos a emitir, lo que mantenía la incertidumbre entre los inversores.
A las 1827 GMT, el riesgo país argentino subía 192 puntos básicos y se ubicaba en 2,500 puntos básicos según el índice EMBI+ de J.P.Morgan, que mide la desconfianza de los inversores hacia un país.
Así, el indicador se mantenía por segundo día consecutivo por encima de su máximo histórico de 2,.295 unidades, alcanzado en marzo de 1995 tras la crisis económica desatada por la devaluación del peso mexicano.
La subida en el índice se explicaba en las fuertes caídas de los bonos argentinos, que mostraban una alta volatilidad de precios y pocos negocios. "Los precios han bajado para todo lo argentino. No hay compradores ni operaciones", dijo el jefe de operaciones de un banco de Londres.