La confianza generada por la política económica moderada del gobierno de izquierda del presidente Luiz Inacio Lula da Silva y el apetito internacional hacia inversiones con buen retorno, dieron un fuerte impulso a los castigados bonos y a la moneda brasileños, que están en la cresta de la ola de una significativa recuperación.
El C-Bond, principal título de la deuda externa brasileña, cerró la semana en su mayor valor histórico y ha aumentado 34% este año, mientras el Riesgo Brasil simbólico medidor de la confianza del mercado que marca los intereses exigidos a los títulos brasileños por encima de los del Tesoro estadounidense- se acerca a los 700 puntos (superó los 2.400, 24% de sobretasa hace 6 meses).
También arrastrado por la entrada de divisas y el optimismo, el real, que se depreció 35% el pasado año en plena debacle financiera, se ha apreciado 22,8% este año (con alza de 1.2% este viernes cuando llegó a 2,87 por dólar).
En la misma tendencia, la Bolsa de Valores de Sao Paulo, que cayó 17% en 2002, ha subido 17,2% este año (alza de 2,26% el viernes, en 13.214 puntos) y acumula 505 millones de dólares de inversión extranjera (contra la salida de 407 millones de dólares en 2002).
Los analistas atribuyen a dos principales razones esa ostentosa y veloz recuperación: el apetito internacional por papeles de países emergentes que ofrecen altos retornos tras el drástico recorte del interés en EU, y la política económica moderada del gobierno de izquierda brasileño.
Hace sólo unos meses, en la campaña electoral, la desconfianza de los analistas en la capacidad y el compromiso de un gobierno de Lula con el mercado y la deuda llevó a Brasil a la grave turbulencia financiera de 2002. "Se difundió una percepción excesivamente pesimista sobre Brasil, que se comparó con Argentina. Eso cambió cuando el nuevo gobierno llegó al poder con una política de contención del gasto y rigor monetario", declaró a la AFP el analista jefe de la Federación de Asociaciones de Bancos, Roberto Troster.